Gravemente enferma, la niña indígena Teresa fue sacada de la comunidad Cocó en los brazos de su hermana María, de 16 años de edad, quien caminó por las montañas en medio de una lluvia de balas por el ataque de grupos armados, para que la menor pudiera recibir atención médica hasta la cabecera municipal.
Ellas viven en una pequeña comunidad azotada por el conflicto territorial entre Aldama y Santa Martha, Chenalhó, en Chiapas, que data de 1975 por la disputa de 60 hectáreas de tierra.
Desde hace tres días, Teresa Pérez Sántiz, de cuatro años, presentaba fiebre, dolor de cabeza y estómago, además de la falta de apetito, explicó Martha Sántiz Torres, madre de la niña.
El pasado miércoles, Teresa presentó convulsiones y se desmayó, debido al deterioro de su salud por la falta de atención médica y tratamiento a su enfermedad.
Desvanecida en la humilde cama, Martha intentó reanimar a su hija con alcohol en la nariz y masajes en pies y manos; mientras María, Verónica y Abrelia, de 16, 13 y siete años de edad, respectivamente, rompían en llanto pensando que su hermana menor había fallecido.
En medio de esta triste escena, afuera de la humilde vivienda los disparos no cesaban; las ráfagas de armas de grueso calibre retumbaban en las montañas, provocando el miedo de hombres, mujeres y niños.
Decidida, María envolvió a su hermana en una manta bordada, se la amarró al pecho y junto con su madre y algunos vecinos caminaron por las montañas lodosas en medio de ráfagas de disparos de alto calibre hasta la comunidad de Tabak, donde las esperaba una ambulancia enviada por la autoridad municipal.
Por la gravedad de su estado de salud, la niña Teresa fue trasladada de urgencia al hospital de San Andrés Larráinzar, con un diagnóstico de enteritis infecciosa y crisis febriles simples.
Conflicto sin fin
En 1998, el Congreso de Chiapas aprobó la remunicipalización y Aldama se separó de Chenalhó. En 2008, comuneros de Santa Martha interpusieron una demanda ante el Tribunal Unitario Agrario (TUA) para recuperar las tierras, pero el resultado les fue adverso.
El fallo otorgó a Aldama las 60 hectáreas y se ordenó que a Santa Martha se le indemnizara con un millón 300 mil pesos. El conflicto territorial se recrudeció en 2016 con la quema de siete viviendas, provocando el desplazamiento forzado de decenas de hombres, mujeres y niños.
Dos años después (en 2018), el conflicto se reanudó con ataques armados contra comunidades de Aldama, que no han cesado a pesar de firmas de paz y pactos de no agresión con autoridades federales y estatales.
Las agresiones armadas incrementaron desde el pasado miércoles, contra las comunidades tsotsiles de San Pedro Cotzilnam, Yetón y Ch’ivit, desde varios puntos en el poblado de Santa Martha, Chenalhó.
Estos ataques se extendieron hacia los poblados de Tabak, Xuxchén y Cocó, donde los paramilitares también atacaron un convoy integrado por la Guardia Nacional, Policía Estatal y Municipal, así como vehículos particulares que tienen la necesidad de transitar por la única carretera de terracería que hay.
Abandonan sus viviendas
Desde hace 20 días, 14 integrantes de la familia de Pedro Lunes Pérez, muerto a balazos por grupos armados a principios del mes, abandonaron sus viviendas en la comunidad de Cocó, ubicadas dentro de las 60 hectáreas que reclama Santa Martha.
“Dejamos todo por miedo a que nos maten los de Santa Martha, nuestros cultivos de maíz, café y frijol, las casas y todas nuestras cositas”, platica Lorenzo, hermano del occiso; “mientras nos resguardamos en los cafetales para no ser alcanzados por las ráfagas que se escuchan en las montañas”, agrega.
Antes, dos de las mujeres hacían tortillas a mano que comen con sal, los niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.
Lorenzo explica que su madre Juana Pérez Méndez, de 55 años de edad, se encuentra enferma ya que no ha querido comer desde que asesinaron a su hijo.
El 8 de mayo al mediodía, Lorenzo platicaba con su hermano Pedro, de 24 años, sobre su viaje al norte para trabajar en el campo, debido a que en su tierra es imposible por las agresiones armadas. Minutos después, una bala entró por su espalda y salió a la altura de la costilla izquierda.
La tensa tregua
El coordinador general de asesores de la Secretaría de Gobierno de Chiapas, Leonel Reyes González, indicó que trabajan para lograr la paz y reconciliación entre los municipios de Aldama y Chenalhó, pero se necesita la voluntad de ambas partes.
El funcionario explicó que a través de 90 reuniones en los últimos tres años han logrado un acuerdo definitivo para que las 60 hectáreas de tierras en disputa -que fue el principal motivo del conflicto- se repartan 32.5 hectáreas para Aldama y 27 para Santa Martha, Chenalhó, pero el deslinde y la entrega oficial pudiera darse antes de finalizar el año.
Abundó que otro avance es la indemnización que el Gobierno Federal realizó hace unos 20 días a las 68 víctimas de este conflicto agrario.
Reyes González afirmó que la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) mantiene abiertas las investigaciones de los muertos y heridos de ambos municipios, por lo cual, ya se ha procesado a tres personas tanto de Aldama como de Chenalhó, y no descartó que pudieran registrarse más detenidos, ya que se tienen que atender esos reclamos de justicia.
De acuerdo con el presidente por usos y costumbres de Aldama, Adolfo López Gómez, detrás de los grupos armados de Santa Martha, Chenalhó, hay políticos que inyectan recursos para la compra de armas y cartuchos, así como la contratación de hombres que atacan todos los días en distintos puntos a las comunidades tsotsiles de su municipio.
Las agresiones armadas dejaron como saldo en los últimos 20 días, un muerto y dos heridos, así como el desplazamiento forzado de decenas de personas que se resguardan en las montañas y cafetales para no morir.
“Hemos solicitado la intervención urgente del Gobierno Federal para que cesen las agresiones contra las comunidades de Tabak, Cocó, San Pedro Cotzilnam, Aldama (cabecera), Xuxchén, Ch’ivit, Yetón, Cuxtón, Chante y Stzelejpotobic”, explicó la autoridad local.












