"La formulación del Presupuesto Federal de Egresos define, mejor que cualquier otra medida, la verdadera política de un gobierno. Precisa donde están sus prioridades, sus preocupaciones y sus intereses. Por ello es entendible que requiera un concienzudo trabajo de convencimiento entre los directores de las finanzas nacionales, los operarios políticos del Presidente y los legisladores, que también tienen sus propios intereses y compromisos.
Al secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, le preocupa que el Congreso apruebe para 2006, último ano del presidente Vicente Fox, un presupuesto ""imprudente"" que no considere un precio razonable del petróleo, pues se pondría en riesgo la estabilidad macroeconómica. Ello sería aumentar los ingresos tributarios para inflar un gasto artificial.
Durante una entrevista con El Universal, Gil Díaz aseguró que esa posibilidad puede generar complicaciones en el cambio de administración, por lo que si el Congreso plantea ""un déficit elevado y supuestos imprudentes"", el presidente Fox tendría que hacer uso del veto.
Sin embargo, el propio secretario de Hacienda adelantó que dentro de 9 días el Ejecutivo solicitará al Congreso la autorización de un Presupuesto de gasto austero, que no presione los mercados y mantenga la estabilidad financiera del país.
Y en un acto de franqueza, Gil Díaz dijo en la entrevista que el crecimiento de la economía mexicana es ""poco satisfactorio"", debido a la falta de reformas estructurales en el país, tales que mejoren la productividad, propicien el desarrollo y generen estabilidad.
Esto plantea una situación muy delicada, pues hace ver que según su opinión el bajo desarrollo económico de México se quedó atorado en el Congreso. Esto es así pues el Presidente mexicano no cuenta con una mayoría en el Congreso que respalde sus propuestas, no obstante, también es cierto, que en virtud de esa minoría panista el trabajo político debe incrementarse de forma sustantiva para llegar a acuerdos: eso es hacer política y eso es buscar soluciones, pues la responsabilidad no concluye con el envío de propuestas a las cámaras, sino que sigue con un trabajo intenso de negociación, de diálogo y de acuerdos. Eso ocurre en todo el mundo en donde la democracia se ha consolidado.
En todo caso, el entusiasmo con el que se ha visto el desarrollo de la macroeconomía durante el gobierno del senor Vicente Fox, parece no reflejarse aún en la economía doméstica, que fue la aspiración por la cual muchos mexicanos votaron por quien nos habló de un crecimiento anual de 7% anual.
La expectativa sigue vigente. La cuestión económica es fundamental para el desarrollo de toda nación y para el fortalecimiento de todo Estado. Han pasado muchos anos desde que se ha prometido a este país un desarrollo económico que solucione la problemática individual y básica, la de los hombres de a pie, la de quienes trabajan y aportan. Ojalá todavía sea tiempo para que ello se haga realidad, de otra manera estaremos hablando de un fracaso.
En lo que respecta al tema de los precios del petróleo: El disparo, activado por la crisis del Medio Oriente, la huelga en Venezuela, la baja de la producción mundial y el aumento del consumo, seguramente tendrá efectos temporales, pero también es previsible que cuando los precios recuperen sus niveles, no estarán por debajo de los 20 dólares por lo que este acuerdo no será muy difícil de alcanzar, aunque sí sería conveniente reflexionar que en el punto en el que tenemos que ponernos de acuerdo es que la extraordinaria ganancia petrolera, que es temporal, no nos distraiga de lo fundamental, que es la búsqueda de mejores resultados para todos. (El Universal)
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