Un caso de éxito fue destacado por médicos del estado de Chiapas. Se trata de un paciente infantil que presentó convulsiones y luego ventilación mecánica, pero el esfuerzo de un grupo de especialistas le salvó la vida.
Así lo explicó el director del Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), Rafael Guillén, quien indicó que se brindó atención a Wilmar, un niño chiapaneco de 10 años que, pese a haber sido previamente sano, presentó de manera repentina crisis convulsivas que no respondían al tratamiento inicial y cuyo estado de salud se agravó hasta requerir ventilación mecánica.
Ingreso
Dijo que el IMSS Bienestar, a través del HEP de Chiapas, mediante la doctora Berenice Robles Muñoz, especialista en Neurología Pediátrica, atendió al menor que ingresó a la unidad después de presentar crisis epilépticas persistentes, movimientos anormales y alteraciones importantes en su comportamiento.
Ante la evolución del cuadro, el equipo médico sospechó de una encefalitis autoinmune y decidió iniciar tratamiento especializado mientras se esperaban los resultados de estudios específicos.
Como parte de la atención, Wilmar recibió cinco sesiones de recambio plasmático terapéutico, procedimiento que consiste en retirar el plasma sanguíneo y sustituirlo como parte del tratamiento de determinadas enfermedades autoinmunes.
La especialista destacó que, después de las sesiones, el paciente presentó una evolución favorable: dejó de requerir ventilación mecánica y se encuentra alerta y orientado, conserva el lenguaje y no presenta déficit motor.
El tratamiento estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario, con participación del personal médico y de enfermería. El maestro Miguel Cruz, enfermero especialista responsable de realizar las sesiones, explicó que el procedimiento requiere vigilancia continua, manejo controlado del equipo y comunicación permanente con el personal médico para identificar y atender oportunamente cualquier cambio en el estado del paciente.
Equipo especial
Para realizar este tipo de procedimientos, el HEP cuenta con el equipo Prismaflex, tecnología que permite ofrecer distintas modalidades de tratamiento extracorpóreo, incluido el recambio plasmático terapéutico.
El doctor Horacio Martínez, nefrólogo pediatra adscrito al servicio de Nefrología, explicó que una de sus ventajas es que permite realizar el tratamiento a pie de cama, lo que evita movilizar a pacientes delicados a otras áreas del hospital y así facilitar su vigilancia durante el procedimiento.
La mejoría de Wilmar también ha sido evidente para su familia. Su madre, Yesenia Guadalupe Cruz Altuzar , destacó los avances que ha observado después del tratamiento. “Él no hablaba y hoy en día el niño ya habla, ya reconoce un poquito más. Aquí nos han tratado muy bien, nos han atendido muy bien, con mucho cariño; ellos también sienten nuestro dolor”, expresó.












