Estados Unidos| como avestruz

"Estados Unidos tuvo la oportunidad de demostrar un compromiso real en el combate al narcotráfico con la Iniciativa Mérida. La desperdició.

Cortaron los políticos estadounidenses el presupuesto del plan y, de hecho, condicionaron el mismo a la depuración y certificación de militares y policías. Son esos mismos militares y policías, por cierto, los que también ponen los muertos que Estados Unidos dice lamentar.

Cobra más sentido lo dicho ayer por el presidente Felipe Calderón: ""La violencia fronteriza obedece fundamentalmente a un hecho claro: el mercado estadounidense de droga es el mercado más grande del mundo"".

A estas alturas de la discusión se trata ya de una obviedad que encuentra oídos sordos en el país vecino. Y es que si bien es cierto que las drogas pasan por aquí, los estadounidenses aportan a su vez la demanda, las armas y el dinero para los cárteles que asesinan aquí y, poco a poco, también allá. zQué hace EU frente a tal desastre expansivo? La verdad proporciona información de inteligencia, útil ciertamente, y apoyo que a veces no es condicional.

El freno al respaldo tecnológico de nuestros vecinos hacia México viene, coincidentemente, de parte del mismo poder que ha atrasado y derrumbado en México numerosas iniciativas de urgente atención: el Congreso. No por nada sus miembros son, en nuestro caso, los personajes públicos con mayor descrédito del país.

Nos muestra que los dos países no son tan diferentes: tanto en Washington como en la ciudad de México los criterios y las conveniencias políticas de los legisladores anteceden al bien común. Resulta hoy más evidente que nunca, justo en el momento en que Estados Unidos se encuentra inmerso en su precampana presidencial. Pero eso sí, quieren dar clases de rectitud.

A fin de cuentas el mensaje del Congreso estadounidense es que el problema es de México. Después de dos anos de llamados del presidente Calderón para que los vecinos entiendan lo contrario los hechos aclaran que sólo Bush captó la idea. Legisladores demócratas y republicanos no escucharon nada.

La relación bilateral retrocedió en el momento en que más se necesita del apoyo de Estados Unidos, justo cuando México enfrenta el mayor número de asesinatos vinculados al narcotráfico.

Los cárteles ya operan en suelo estadounidense. Secuestran en San Diego, cruzan la frontera en busca de armas, balean a agentes de la patrulla fronteriza que los persiguen. Aún no es demasiado tarde para que EU asuma su parte de responsabilidad y no se concrete sólo a buscar culpables a modo. (El Universal).

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