Aunado a que grupos delincuenciales han intentado defraudar a las personas en plena pandemia del Covid-19 con falsas entregas de tarjetas de apoyo, ahora están surgiendo otros que buscan nuevas formas de delinquir, ya que las estafas de caridad han incrementado de forma considerable para despojar de recursos económicos a la población, bajo el engaño de que ese dinero será para los sectores más vulnerables, alertó Carlos Méndez, auditor certificado en Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo.
Los que están aprovechando la emergencia sanitaria, externó, son aquellos individuos que abusan de la buena fe de las personas para pedir donativos de manera personal, vía telefónica y hasta por medio de correos electrónicos.
“Les piden una donación económica a nombre de una organización o asociación religiosa que le suene familiar, a fin de que la víctima tenga confianza para otorgar la ayuda”, sin embargo, se trata de una nueva forma de estafar.
Lo que argumentan los delincuentes, dijo, es que ese dinero que la población done será destinado para atender a pacientes graves de Covid-19 en diferentes lugares, considerando que muchos espacios públicos ya no tienen espacio.
“Tenga cuidado, porque algunos usan páginas web clonadas o material impreso muy parecido al de las organizaciones reales con la intención de confundir a la sociedad”, complementó el especialista en Prevención de Lavado de Dinero.
La principal alerta de esta estafa, remarcó, es que los delincuenciales pedirán en efectivo y presionarán para que entregue usted el dinero en ese momento, mencionando en reiteradas ocasiones que tendrá la oportunidad de ayudar a personas enfermas. “Si ha sido víctima de este tipo de estafas, denuncie y alerte a sus vecinos y familiares para prevenir este ilícito”, añadió.
Desde que inició la pandemia, en marzo, Méndez alertó de algunas actividades ilícitas por parte de criminales financieros y que tuvieron un impacto nacional, con repercusiones para el estado de Chiapas.
La lista es amplia: hace unos meses relató cómo grupos delincuenciales vieron una oportunidad de obtener ganancias a través de la venta falsa de medicinas, decían que con esos medicamentos el enfermo sanaría, por lo que debido a la necesidad social, fue más fácil aplicar el engaño.
Conforme la enfermedad se fue dispersando en el territorio nacional y que la gente demandó apoyos económicos de la autoridad local, aparecieron las tarjetas falsas de Bienestar (venían hasta en sobres y con membretes muy parecidos a los oficiales), los estafadores (delincuentes) pedían un depósito previo de 300 pesos, sin embargo, sólo era un fraude, por lo que las autoridades intervinieron en el tema.
Ante el avance de la emergencia sanitaria, también aparecieron aquellos que vendían cubrebocas o insumos médicos de protección pero usados, lo que significó un riesgo para la salud de la población, debido a que estaban comprando productos sin tener la certeza de su procedencia.
El cierre de cientos de empresas en el país y en Chiapas derivó en un aumento del desempleo, acción que provocó que otros grupos comenzaran con ofertas de contratación ficticias, engañaban a la población con darles trabajo y a cambio, pedían información personal, situación que incrementa las posibilidades de extorsión.
En el peor de los casos, los delincuentes sólo estaban reclutando personas para ingresarlas al crimen organizado.
Para el tema de oficios formales, Méndez invitó a la población a que consulte siempre fuentes oficiales y que, ante cualquier duda, acuda a las dependencias gubernamentales para conocer de primera mano si las ofertas que se promocionan en redes sociales son verídicas.












