Francisco Javier Toledo Solía, coordinador del Centro de Investigaciones Costeras, con sede en Tonalá, de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que la temporada de estiaje tiene un fuerte impacto en los ríos en la zona costera según una investigación realizada.
Explicó que el estiaje inicia en febrero, extendiéndose hasta mayo, en Tonalá, un periodo en el cual hay niveles más bajos de agua en ríos, lagos y acuíferos debido a la escasez de lluvias y altas temperaturas. Provoca escasez de agua potable, mayor demanda, riesgos de incendios y afectaciones agrícolas.
Con base en esos datos, el equipo de trabajo de la universidad hizo un inventario de las cuencas hidrográficas de la región, encontrando que entre los meses de abril y mayo los ríos de la costa de Chiapas ya no desembocan en las lagunas, se vuelven intermitentes por la temporada de estiaje.
“Se ha identificado que se secan 25 kilómetros desde la Costa hacia la montaña, esto provoca que ya no haya disponibilidad de agua, lo que genera un desabasto para la demanda biológica y ecológica de la biodiversidad”.
Además, otro grave problema es el comportamiento de la sedimentación de las lagunas costeras, se ha observado un aumento en este fenómeno generado por la deforestación de la parte media y alta de las cuencas.
Algunas lagunas costeras han perdido profundidad, quedando incluso menor a un metro de altura, perdiéndose el espejo de agua y generando un mayor calentamiento y por lo tanto un desplazamiento de la fauna marina, lo que impacta en las familias dedicadas a la pesca.












