“Lo que hemos perdido como pueblos originarios es esta deuda histórica que tiene el Estado, y ahora más que nunca necesitamos de una educación bilingüe e intercultural”, destacó el miembro del cuerpo académico de Lenguas Originarias y Educación de la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), José Alfredo López Jiménez.
El maestro en Lingüística indoamericana argumentó durante la presentación del libro Estrategias didácticas para desarrollo de la lectura y escritura en lenguas originarias, que son estas herramientas las que se requieren para subsanar a una generación de jóvenes indígenas que se avergüenzan de hablar sus lenguas maternas.
Donde, incluso, personas que han logrado un grado académico “sentimos que algo se nos ha despojado o que algo se nos quitó en las aulas”, debido a la falta de crear relaciones entre la lengua, cultura y conocimiento.
Sobre la educación en los pueblos originarios, sostuvo que las enseñanzas deben estar enfocadas en cubrir los ejes centrales de la epistemología e ir más allá de la conciencia individual, enfocada hacia lo colectivo.
“La escuela debe cubrir los ejes centrales del conocimiento, que doten conciencia a un individuo para que pueda convivir en una comunidad, con los vivos y con todo lo que está a su alrededor”, dijo el activista por el rescate de lengua tzotzil.
A través de esta mirada pedagógica enfocada en el desarrollo de la creatividad, sostuvo que se busca que no continúe ocurriendo situaciones que se han “padecido en carne propia, en la que se habla de una educación supuestamente bilingüe”.
Por tanto, acotó que “seguiremos insistiendo en que nuestra educación sea efectivamente intercultural, pues pareciera que muchos de nuestros actores políticos en los ámbitos educativos sienten que son caprichos nuestros, pero esta resistencia tiene que ver con la enseñanza de nuestras comunidades y reclamar lo que nos pertenece como pueblos”, concluyó.
De acuerdo al Censo de Población y Vivienda 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Chiapas es la entidad con mayor población hablante de lenguas originarias, con 1.8 millones de habitantes.












