Investigadores del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez exploran microorganismos capaces de vivir en condiciones extremas para obtener proteasas con potencial de uso en la industria alimentaria, biotecnológica y ambiental.
En las aguas termales y suelos ácidos del volcán Chichonal, habitan microorganismos capaces de sobrevivir en temperaturas elevadas y ambientes altamente ácidos.
Estas bacterias, conocidas como termoacidófilas, representan una fuente prometedora de compuestos biotecnológicos de alto valor; el proyecto “Evaluación del potencial biotecnológico de bacterias termoacidófilas aisladas del volcán El Chichón para la optimización y caracterización de proteasas extracelulares”, busca identificar y aprovechar las enzimas que producen estos microorganismos.
Esto forma parte de la tesis doctoral de Arturo Peña Blassi, como requisito parcial para obtener el grado de Doctor en Ciencias de los Alimentos y Biotecnología, bajo la dirección de la doctora Peggy Elizabeth Álvarez Gutiérrez y la codirección de Víctor Manuel Ruiz Valdiviezo, del Instituto.
Tesis
El estudio se centra en las proteasas extracelulares, enzimas especializadas en degradar proteínas que desempeñan un papel esencial en procesos industriales.
A diferencia de las enzimas convencionales, las obtenidas de microorganismos extremófilos pueden mantener su actividad en condiciones de alta temperatura y acidez, características que las convierten en una alternativa más eficiente.
Para lograrlo, los investigadores aíslan bacterias presentes en el volcán, evalúan su capacidad para producir proteasas y posteriormente optimizan las condiciones de cultivo que favorecen la mayor producción de estas enzimas.
Una vez obtenidas, las proteasas son caracterizadas para conocer su estabilidad, actividad y comportamiento frente a diferentes condiciones fisicoquímicas, información indispensable para determinar su potencial de aplicación.












