Estudiante en SCLC denuncia detención arbitraria

Estudiante en SCLC denuncia detención arbitraria

Rosy es una activista afrofeminista e integrante de la Red de Colectivas Feministas Universitarias de Chiapas (Recofuch), quien el pasado 24 de febrero fue acusada de robo por dos personas en estado de ebriedad y tras ser detenida por varios policías municipales recibió un trato discriminatorio, dejándola incomunicada, además de que le cortaron el cabello y le quitaron un medicamento indispensable para su asma.

El pasado día viernes 24 de febrero, Rosy “N” —de quien omitimos su nombre real por razones de seguridad— tenía dos exámenes en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) en San Cristóbal de Las Casas, y al salir decidió ir con un amigo por unas cervezas.

Como no encontraron lugar con espacio disponible, Rosy y su acompañante caminaron sobre la calle 1 de Marzo. A su paso, una mujer en estado de ebriedad cayó al suelo y se golpeó la cabeza, por lo que se dispusieron a ayudarla. Cuando notaron que policías también apoyaron a la mujer, se retiraron y entraron a un bar de la zona.

Minutos más tarde se acercó otro hombre también en estado de ebriedad y comenzó a responsabilizarlos del supuesto robo de una cartera. Acto seguido, un policía entró a sacar a Rosy del bar bajo el argumento de que la mujer a la que habían auxiliado momentos antes, la señaló de haber robado una cartera con mil pesos.

Rosy fue rodeada por varios policías, “acepté que la policía me revisara y obviamente no encontró nada”, relató. Fue esposada y trasladada a la comandancia de la policía; “a la única que llevaron es a mí, a los dos [sujetos] que me acusaban y estaban haciendo un gran escándalo los dejaron ahí, y a mi amigo le doblaron la mano cuando trató de defenderme”.

Cuando la joven alzó la voz para defenderse, “uno de los policías me dijo que me callara o me metía un balazo entre ojo y ojo, y me dio mucho miedo porque traía una arma larga”.

En la comandancia, Rosy fue bajada a empujones de la patrulla, revisaron su bolsa donde solo traía libretas, lapiceros, y su cartera con alrededor de 100 pesos, además de una tarjeta de banco y su inhalador porque sufre de asma severa; aclarando que no le permitieron usarlo. Le quitaron todas sus pertenencias.

Los policías dijeron que la habían detenido por escándalo en la vía pública, no le permitieron comunicarse con nadie y le arrebataron una pulsera de ámbar. “Le reclamé a la policía que haya cortado la pulsera porque tiene un valor sentimental para mí, y en ese momento metió las tijeras en mi pelo y empezó a darme tijeretazos, vi cómo iban cayendo mis colochos, y no entendía qué pasaba”.

La abogada feminista Martha Figueroa Mier y el director de la Facultad de Derecho de la Unach, Miguel Ángel de los Santos, llegaron a la estación policial y lograron liberarla la madrugada del día siguiente, puesto que no había ninguna denuncia contra ella ni razón alguna para que siguiera privada de su libertad.

“Lo que hicieron es tortura, abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad agravado porque son policías; marcas estigmatizantes prohibidas por la Constitución, que es cortar el pelo. La pusieron en peligro porque es asmática y le quitaron el inhalador”, dijo la abogada feminista Marta Figueroa.

En tanto, la Unach exigió una investigación detallada y exhaustiva que aclare los hechos previos antes y durante la detención, además se comprometió a brindar acompañamiento en la interposición de las quejas respectivas ante el Consejo de Asuntos Internos de la Policía Municipal, la CEDH y, de encontrarse elementos que lo permitan, ante el Ministerio Público.