En las categorías de “Robótica Móvil” y “Robótica Colaborativa”, las alumnas Anahí, Alexa y Yesenia ganaron los primeros lugares en el torneo internacional Girl Powered 2023. Las tres son alumnas del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyte) del Estado de Chiapas.
Anahí Rodríguez Ramos, del plantel 34 en Real del Bosque, quien cursa el sexto semestre de bachiller, explica que el proyecto de robótica móvil consistió en crear un robot que mueve rodillos y lanza discos los cuales deben caer en una canasta; a mayor encestes mayor puntaje.
Mientras que el concurso de robótica colaborativa “consistió en programar un brazo robótico; dependiendo las tareas que nos dicen tenemos que operarlo”.
El proyecto fue iniciado desde cero, además Anahí comenta que realizar un trabajo de esta envergadura “no es tan complicado dependiendo en el área que te desarrolles, si eres bueno para programar pues en esa área tendrías que trabajar y y así nada se vuelve complicado”, pero sobre todo “en el equipo debe haber comunicación y saber cuáles son nuestras habilidades”.
Acto de premiación
El evento se llevó a cabo los pasados días 3 y 4 de febrero en la Ciudad de México, realizado en el Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. En ese mismo evento les reconocieron por el mejor robot, el cual se defendió de manera verbal en cuanto a diseño y programación.
La estudiante que está a punto de egresar comparte que quiere estudiar mecatrónica, además comentó que en el concurso asistieron más de 35 equipos y 100 estudiantes, todas mujeres, con participantes de Colombia, Panamá y Ecuador.
Por otra parte, Yesenia Moreno actualmente cursa el segundo semestre y participó en la categoría de “Robótica Colaborativa”. Externó que participar con mujeres de otros países le “dio mucha felicidad, porque están dándonos la oportunidad de demostrar nuestras capacidades”.
Alexa Ramírez Santana también cursa el sexto semestre y dijo sentirse “supercontenta” cuando se enteró que participaría con otros países y estados, “demostramos que podemos y tenemos toda la capacidad”, sostiene.
También reconoce el papel de los asesores, pues gracias a ellos quienes “fuimos prosperando y progresando, nos ayudaron en todos los ámbitos; a mí se me complicó programar, pero ya con la ayuda y la constancia se me facilitó”, dice Alexa, quien comparte que quiere estudiar desarrollo de software.
Interés y motivación
Rafael Velázquez, profesor de asignatura y asesor de las competidoras, relata que en un concurso internacional mixto se enteraron de la convocatoria, y fue a partir de ahí que las jóvenes comenzaron a trabajar y conformar su equipo, así como vislumbrar los proyectos robóticos presentados.
Sobre el proceso de enseñanza, debido a la edad de las jóvenes el aprendizaje se va “haciendo a prueba y error, para que ellas entiendan y comprendan lo que están diseñando y lo que están creando”. Agregó que “un robot es algo que tienen que desarrollar ellas mismas, nosotros solo las asesoramos”.
El docente explicó que en estos concursos de robótica, regularmente, hay tres categorías: 1) Robótica Móvil, 2) Robótica Colaborativa e 3) Internet de las cosas (IoT), esta última se trabaja con una Raspberry Python.
“Nosotros en las incursiones que hemos hecho, hemos trabajado en las tres y en todas hemos tenido reconocimientos, premios de campeonato y por diseño; lo que sigue es seguir incursionando en el mismo rumbo y vector”, comentó.
Adelantó que viene un proceso de concurso de robótica en las tres categorías a nivel regional. Posteriormente, en marzo viene la competición nacional, y “si tenemos posibilidades de ganar, iremos al mundial que va a ser en Dallas, Texas, en mayo o julio”.
“Participar en estos concursos cambia sus ambiciones, les genera otras necesidades, es totalmente un cambio de vida para que se desarrollen en su futura vida profesional”, concluyó.












