De acuerdo a especialistas, los primeros asentamientos humanos en el estado de Chiapas se localizaron en el Centro y el Soconusco, teniendo como base grupos originarios de Asia, concretamente de aldeas mongólicas, por ello las coincidencias en los rasgos físicos y en las construcciones.
Sin embargo, a finales del siglo XVIII una oleada de judeo-alemanes, chinos y japoneses se atentaron en la zona Costa, con una gran influencia económica y social, contribuyendo en la construcción del ferrocarril, y en tiempos más recientes, impulsado la industria cafetalera.
Descendientes
Los primeros asentamientos de seres humanos en el Continente Americano datan del año 35-40 mil antes de Cristo, anterior a ello no había población en todo el territorio; los que arribaron eran cazadores, quienes avanzando llegan a México cerca del año 30 mil antes de Cristo, mientras que en Chiapas las pruebas exponen que la humanidad se asentó en el año 10-12 a. de C.; en el Centro, en el municipio de Ocozocoautla e Izapa están los vestigios más antiguos.
Esta información proporcionada por Eliseo Linares Villanueva, investigador del Centro INAH-Chiapas, da cuenta que estos humanos que se asentaron en el estado, según las evidencias de diferentes estudios especializados en el tema, procedían del este de Asia, concretamente de algunas aldeas de mongoles.
“Por ello, los pobladores de las comunidades presentan rasgos asiáticos, y un color de piel cobrizo, un volumen craneal determinado, y una mancha que presentan al nacer tanto mestizos como indígenas; incluso en tiempos modernos los rasgos entre algunos mongoles e indígenas de Chiapas son parecidos”, expuso.
Otra etapa histórica que dio paso a la diversificación de grupos étnicos fue la Conquista, lo que dio paso a una nueva lengua, religión y el mestizaje, que es la fusión de diferentes razas, principalmente indígenas, europeos y africanos.
En la historia reciente de Chiapas, por diferentes factores se han asentado otros grupos, de acuerdo a las investigaciones realizadas por Victor Manuel Ortiz Vllarreal, arqueólogo investigador del Centro INAH, quien destacó que en la entidad hubo otra oleada de chinos y japoneses que arribaron a México para la construcción del ferrocarril.
Esto ocurrió entre 1890-1930, “hace poco la colonia japonesa celebró el centenario de su arribo a México y Chiapas, incluso inauguraron un bulevar Fukushima en el municipio de Tapachula, que en ese entonces era el nombre de su emperador. Los asentamientos de asiáticos se da propiamente en el Soconusco”.
La influencia de estos grupos en Chiapas ha sido tan grande que se realizan festivales de comida oriental, a los que se han sumado los alemanes, otro grupo europeo que se asentó durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
“En el festival Tapachula se hace una muestra de comida, donde además se suman también los chiapanecos; son diferentes grupos étnicos que conviven en un espacio, se han relacionado de diferentes maneras, y sin duda tienen poder económico, lo mostraron construyendo el bulevar que lleva el nombre de su emperador, en una pista de aterrizaje que muchos años antes había sido construida por los propios japoneses”, explicó.
Detalló que en el caso concreto de los alemanes, su arribo se dio por el conflicto bélico pero también religioso, es decir “llegaron nazis, y judeo-alemanes. Ellos arribaron a México por la selva Lacandona para evitar que los mataran; se asientan de alguna manera en el Soconusco, en las zonas cafetaleras, impulsando la actividad fuertemente con la conformación de fincas de gran renombre como Hamburgo y Argovia”.
Son grupos que representan corrientes grandes de migraciones, que han contribuido a mecanizar también la producción en el caso concreto del café, que es de gran calidad y con gran aceptación en el mercado internacional.
Agregó que en el caso de los orientales, la industria restaurantera es su fuerte; la comida como tal la han vuelto de mucho consumo entre la comunidad local chiapaneca.
Pero estas oleadas no quedan aquí, nuevos asentamientos más recientes aún se han asentado en otras regiones: los asiáticos se han extendido hacia los Altos y el Centro, en San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla Gutiérrez.
En este sentido, el arqueólogo consideró que hace diez años nuevos grupos llegaron y estos han creado redes de confianza, “es decir, algunos llegaron para probar suerte, pusieron restaurantes, tiendas de electrónicos; cuando se acomodan mandan por sus familias y así las comunidades van creciendo, esto se observa de manera común en la capital chiapaneca”.
Ante ello, los habitantes de otros países ven en Chiapas un buen lugar para vivir, a pesar de todo lo han tomado como su nuevo hogar, sin dejar su lengua, costumbres, “seguirá ocurriendo este fenómeno que a mi parecer es positivo para enriquecer la cultura de la entidad”.












