Pase lo que pase, este día tiene ya un sitio en la historia de Estados Unidos. Un candidato de raza negra aspira con grandes posibilidades de triunfo a la Presidencia, a poco menos de siglo y medio de que Abraham Lincoln aboliera la esclavitud que trajo de África trabajadores sin derechos, no en busca del sueno americano, que hoy alcanza el clímax de su realidad.
Si gana Barack Obama, hijo de un negro de Kenya y de una blanca de Kansas, enfrentará un desafío mayor que ganar las elecciones: desatascar a un país de grandes virtudes y vergonzosos defectos, que ha arrastrado al mundo a una recesión económica de alcances y duración todavía incalculables, metido hasta el cuello en una guerra de invasión injusta y en trance de perder un liderazgo mundial político sin paralelo en la historia, con logros que han ido de la conquista del espacio a la internet.
La hazana de Obama, levantado de la segregación de la miseria a la cumbre por el estudio, el trabajo y el tesón, puede ser también un reconocimiento al flanco positivo de Estados Unidos, tierra de inmigrantes que puede permitir la integración y el progreso personal.
El esperado triunfo electoral, que desde hace varias semanas parece claro, es notable además porque el adversario de Obama no es un estadounidense cualquiera, sino un héroe de la guerra que, marcado por las heridas y la prisión, declinó el digno retiro de los pensionados por la lucha tenaz por su país con una carrera política relevante.
La desventaja mayor del senador John McCain, republicano de Arizona, fue su vinculación con el régimen de George W, Bush, que está en la sima de su popularidad, muy lejos del apogeo posterior al ataque del 11 de septiembre de 2001.
Hace 45 anos, Martin Luther King dijo en Washington que tenía el sueno de ver un día, de la mano, a los descendientes de los esclavos con los de sus patrones. Hoy, ese sueno está en vías de ser rebasado por el voto de decenas de millones de estadounidenses.
Hoy, la esperanza del mundo es que un Obama triunfador sea fiel a su compromiso de vencer el terrorismo, la pobreza, la enfermedad, el genocidio y el cambio climático.
En 2009 creceremos menos de 1%
Analistas consultados por el Banco de México anuncian un aciago escenario económico para 2009, quizá el más caótico de los últimos tiempos: de acuerdo con sus proyecciones, el crecimiento del país será de 0.99 por ciento, casi la mitad del 1.8 por ciento estimado por el gobierno federal.
Datos de la Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, arrojan que 82 por ciento de los entrevistados considera que el clima de negocios será más adverso durante el próximo semestre en comparación con el anterior, 91 por ciento cree que la economía está peor que hace un ano y 97 por ciento no piensa que vaya a mejorar en los siguientes seis meses.
Por si fuera poco, 58 por ciento de los encuestados prevé una disminución en los empleos formales, mientras que el precio del barril de petróleo se estimó en 65.94 dólares, por debajo de lo fijado por el Congreso de la Unión en la Ley de Ingresos.
Más por previsión que por alarmismo, conviene a todos los sectores, y al gobierno en particular, tomar en cuenta estas expectativas a fin de instrumentar las medidas necesarias para afrontar la esperada crisis y evitar sus posibles efectos sociales. (El Universal)











