EU: el arte de culpar al vecino

Durante 25 anos los políticos estadounidenses han basado su guerra contra las drogas en una suposición simple, que para erradicar el consumo de narcóticos entre sus ciudadanos basta con eliminar a los productores y traficantes que viven en el patio trasero. El negocio para los demagogos de esa nación, hasta muy recientemente, salió redondo: elección tras elección hicieron campana alardeando sobre sensibilidad hacia las víctimas de drogadicción, mientras proponían invertir más dinero, comprar más armas y enviar más agentes de la DEA a México y Colombia.

Todos los asesores y expertos en el tema han escrito y declarado durante este mismo periodo que luchar contra la oferta, sin combatir la demanda, no sirve. Sin embargo, esta lógica -calificada de academicista- en nada pudo con los réditos de transferir la responsabilidad del creciente número de adictos a sus vecinos latinoamericanos. Y todo para no admitir ni pagar los costos a la hora de resolver un problema doméstico de salud.

Ahora que este fenómeno pasa a ser un expediente relacionado con la seguridad nacional, y ya no sólo con las adicciones, la hipocresía de estos políticos terminará por derrumbarse. A golpe de realidad se ha desvanecido el muro entre el patio trasero y la casa principal. Por haber ignorado lo obvio hoy los colombianos y los mexicanos que antes no pudieron erradicar, se han nacionalizado estadounidenses y se fueron a vivir a la recámara principal, han tomado la cocina y se despachan a lo grande en el salón familiar.

Al dedicarse a combatir la oferta en vez del consumo, las políticas impartidas desde la Casa Blanca hicieron que se desbordara el narcotráfico. Todas las facturas que antes quisieron ignorar les van a caer encima y de una sola vez. Y a nosotros los mexicanos también, por haber entrado a este juego equivocado de manera incondicional e inopinada.

El Universal