Ciertas semillas tecnificadas de Chiapas alcanzan rendimientos competitivos frente a marcas comerciales, y representan una alternativa para disminuir la dependencia de importaciones extranjeras en el sector pecuario e industrial del país; así lo revelaron varios investigadores adscritos a instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias y la Universidad Autónoma de Chiapas.
Científicos del campo agrícola mexicano comprobaron el potencial de diversos híbridos y variedades de maíz amarillo chiapaneco para elevar la producción en la entidad, tras evaluar veintiún materiales genéticos en parcelas de Jiquipilas, Ocozocoautla y Villaflores durante el ciclo primavera-verano.
Durante las evaluaciones, los materiales híbridos H-443A, REMACO-15A y H-386A destacaron con rendimientos superiores a las cinco toneladas y media por hectárea, equiparándose con los mejores maíces comerciales disponibles en el mercado.
Semillas resistentes
Entre las opciones mejoradas sobresalió la Población Amarilla C1, mientras que el grano nativo Olotillo Amarillo-1, originario de Ocozocoautla, registró tres toneladas por hectárea, validando la adaptabilidad de las semillas locales ante las condiciones climáticas del centro del estado.
Las pruebas experimentales enfrentaron desafíos climáticos severos debido a una sequía intraestival y menor precipitación pluvial en comparación con años anteriores, factores que limitaron el desarrollo óptimo de las plantas en algunas zonas.
A pesar de estas adversidades meteorológicas, los especialistas observaron que la fecha de siembra y la selección adecuada del genotipo resultaron fundamentales para obtener cosechas estables y rentables en suelos de texturas variadas.
El trabajo de campo y análisis genético estuvo a cargo de los investigadores Bulmaro Coutiño Estrada, David Rincón Espinosa, José Luis Ramírez Díaz, César Augusto Reyes Méndez, Alejandro Espinosa Calderón y Margarita Tadeo Robledo.












