Evidencian perfil de las mujeres violentadas

En Chiapas es posible fijar un perfil social de mujeres víctimas de violencia, destacando un bajo nivel educativo, hogares donde es “natural” la violencia y por costumbre se les “cosifica”, dijo la docente e investigadora Carmen Marín.

Pero antes han padecido violencia psicológica, además noviazgos que permiten “niveles regulados de violencia”. Adicionalmente es claro también que las instituciones carecen de protocolos y capacitación, pues cuando las víctimas denuncian, de nuevo son agredidas ahora por un sistema incapaz.

De acuerdo con la también exdirectora general del IMCh (2005 - 2006), Carmen Marín Levario, ante la incidencia de casos de violencia de género es necesario que en Chiapas se garantice la aplicación de la Ley de Acceso para una Vida Libre de Violencia y además capacitar en igualdad de género a los servidores públicos para atender a las denunciantes. 

Feminicidio

Y es que recientemente se habría reportado un aumento en la incidencia de acciones de violencia y asesinatos a mujeres, según reportó ante medios locales la diputada estatal del PRD, María Rodríguez, quien dijo en 2014 se reportaron 28 feminicidios, mientras que hasta noviembre de 2015 se han contabilizado 31 casos.

Las cifras con respecto al tema de feminicidios, aún falta por esclarecerse, aunque es de vital importancia darle seguimiento a la violencia de género, dijo Marín Levario.

“Opuesto a lo que se piensa, la violencia que más se da en Chiapas es la emocional y no la física, y esto es conocido gracias al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) por medio de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica las Relaciones en el Hogar (Endireh)”.

Recordó que en el 2006, como parte de su gestión como directora general del Instituto de la Mujer, ahora Secretaría para el Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres, se realizó una prueba piloto en la Región 1 Centro de Chiapas, en escuelas de grado medio superior. En ella, a las parejas (no precisamente noviazgos) se impartieron talleres que abordaron el tema de la violencia en las parejas. 

En esta jornada se dieron cuenta que los jóvenes no consideraban una forma de violencia los pellizcos, celos, o jaloneos. No les parecía una forma de control, al contrario lo veían como un afecto.

Marín Levario recalcó que el primer espacio en donde las mujeres son controladas es en la casa. Ese lugar en donde se supone no se visualizan los problemas sociales y económicos, pero es el sitio en donde se acumulan todas las tensiones.

A algunas mujeres se les enseña a ser sumisas y obedientes, pues por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino son golpeadas. Es allí donde la familia “naturaliza” la violencia. Estas mujeres son más menos sensibles, soportan los golpes de la futura pareja.

Es en el lugar donde se le recuerda a la mujer que su “destino es sufrir”, que en cualquier momento será violentada y que debe aguantar a la pareja. Por ello las víctimas se comienzan a sentir solas y se dificulta salir adelante.

Los órganos de justicia tampoco ayudan a las mujeres, pues existen servidores públicos a quienes les hace falta una capacitación profunda en materia de justicia de género.

No existe un espacio de ayuda en donde las mujeres puedan ser orientadas. La mayor parte de las víctimas no tienen una formación educativa y por lo tanto no cuentan con un solvencia económica que les ayude a seguir, por ello algunas siguen soportando golpes que terminan siendo letales, que en algunos llegan al asesinato.

El feminicidio tiene como característica principal el uso de la violencia extrema contra la mujer, que no necesariamente implica violencia sexual, pero que se observa en la mayoría de los casos. El 70 por ciento de los feminicidio en Chiapas son perpetrados por personas conocidas de las víctimas.