Ex trabajadores de la desaparecida Comisión México-Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado (planta La Mosca) aseguran que fueron despedidos con engaños y presión psicológica en 1999, por lo que llevan más de 20 años luchando por una liquidación justa de los dos gobiernos.
En voz de Rosel Méndez Cruz, quien en su momento fue secretario general del Sindicato de Trabajadores de la institución, en ese año se les advirtió que la empresa binacional desaparecería, ya que su misión se había cumplido y ahora se reinstalaría en Panamá.
Bajo esas condiciones, algunos trabajadores aceptaron una entrega de recursos por medio de una subsistencia, pero alrededor de 500 más se negaron a esta propuesta.
De la década de los noventas a la actualidad, más de 80 de ellos han fallecido.
Cuando pidieron el derecho de reinstalación, los responsables del proyecto les prefabricaron delitos, incluso algunos fueron llevados al entonces penal de Cerro Hueco y otros más al recién inaugurado Amate, sin embargo, al comprobarse su inocencia fueron puestos en libertad.
El objetivo era que desistieran de cobrar los laudos, que obtuvieron por medio de la vía jurídica y con el amparo de los tribunales en la materia.
Sin embargo, los trabajadores permanecen en su lucha actual y señalan a los gobiernos desde Carlos Salinas de Gortari de haber sido cómplices del daño ocasionado a su patrimonio.
En la lista de representantes de la empresa, que señalan directamente de ser los responsables del despido injustificado, apuntan a cinco funcionarios mexicanos y cinco más del gobierno de Estados Unidos.
Y es que señalan que desde el tercer año laborado, su sueldo fue congelado y se les restó un 80 por ciento que debía pagarse por parte del gobierno de Estados Unidos, sin embargo, el recurso sí fue erogado por el país del norte, pero no se vio reflejado en la nómina de los trabajadores.











