Una investigación realizada a niñas y niños de 19 países registró que el uso de pantallas como celulares, tabletas electrónicas y computadoras, sí tiene un impacto en el desarrollo cognitivo y lingüístico de los menores, lo que se traduce en dificultad para concentrarse, irritabilidad y baja capacidad de retención y de socializar.
Se encontró también en infantes de 12 a 36 meses que usaban pantallas de tres a cuatro horas diarias, un menor desarrollo de lenguaje y destrezas físicas. Cuando el uso era supervisado o acompañado por un adulto los efectos negativos se invertían a ciertos beneficios.
La psicóloga infantil, psicoterapeuta Gestalt y psicóloga clínica, Leticia Pérez de la Cruz, comentó que la corteza cerebral necesita de interacciones con personas y objetos para que se desarrolle de temprana edad y aprendamos a leer, hablar, correr, interactuar; con el uso excesivo de pantallas esas habilidades se limitan.
Un niño o niña de cuatro años continua en desarrolle, el cerebro no ha madurado por completo a esa edad, esto termina entre los 23 y 25 años de edad, limitarlo tendrá un efecto a largo plazo, incluyendo también en las emociones.
Antes, para muchos papás y mamás lo más fácil para mantener calmados a sus hijas e hijos era darles el celular o tabletas para ver videos, dejándolos hasta dos, tres o cuatro horas diarias sin supervisión. La idea no es satanizar la tecnología, si no saber aprovechar las herramientas positivas que ofrece sin depender de ellas.
Es posible utilizar un aparato electrónico para el aprendizaje o entretenimiento, pero debe ser combinado con muchas otras formas o procesos, para que haya un desarrollo completo de las habilidades cognitivas, de lenguaje y socialización.
Lo mejor es buscar ayuda profesional, no se trata solo de quitarle o restringirle su uso, porque también puede llegar a ser una adicción. Hay que considerar que las pantallas son indispensables, incluso para la escuela.
Daños físicos
En los últimos años se ha registrado una mayor incidencia de casos de estrabismo en niños y jóvenes a causa del uso excesivo de las pantallas digitales, teléfono móvil, tabletas, computadoras y televisión a una distancia muy corta.
De acuerdo a Gilberto León, especialista en salud visual, los síntomas empiezan con una pequeña endotropía y visión doble por la mala postura al usar los electrónicos a una distancia de 15 centímetros o menos, lo que provoca una fatiga ocular que genera descontrol y descompensación en los componentes del ojo.
Como resultado de esa mala postura, los ojos de los niños o los jóvenes se empiezan a desviar poco a poco, hasta un punto en el que es imposible enfocar hacia donde ellos quieren, el músculo, por ende, empieza a contraerse hasta derivar en un estrabismo.
Por lo general el estrabismo se presenta muchas veces durante el nacimiento, a este tipo se le llama congénito, también se puede ir presentando cuando el niño va creciendo, a medida que su córnea se va desarrollando y manifestando las molestias.
Testimonio
Leticia Juárez dice que tuvo que acudir con un psicólogo porque su hijo de 12 años presentaba actitudes como irritabilidad extrema, poca paciencia para tareas simples, poca capacidad para socializar desde los nueve años. Pensaba que se trataba de solo educarlo con castigos para que cambiara.
No obstante, eso no ocurrió, aunque le restringía el uso de pantallas y otras cosas. Al pensar qué posibles causas podrían ser recordó que por su trabajo tenía poco tiempo para atender al niño todo el día, por lo que lo entretenía con el celular y pasaba en ocasiones varias horas.
Eso aumentó cuando al entrar a la secundaria tuvo que darle un teléfono móvil para comunicarse con él a cualquier hora y para que pudiera recibir algunas tareas que mandaban sus maestros.
Afortunadamente con la ayuda de la psicóloga esas actitudes han podido modificarse poco a poco, pero sabe que el proceso será lento y depende también del acompañamiento de ella como madre.












