Las naciones centroamericanas enfrentan un serio problema de “violencia institucional”, aparte de la que proviene del crimen organizado y las pandillas que están originando el incremento de la migración de familias completas, advirtió el representante de la Organización de Protección Internacional (OPI), Javier Zavala.
Precisó que persisten la exclusión, la pobreza, el racismo y la falta de reconocimiento de los derechos, sobre todo en contra de los sectores más desfavorecidos, genera que en los últimos años quienes más migran son indígenas.
En el marco del encuentro con representantes de los organismos no gubernamentales de defensa de migrantes, señalaron que a todo ello se suma el crimen organizado que obtiene sus fuentes de ingreso del tráfico de drogas, de personas y del contrabando de mercaderías, siendo “altos los riesgos que enfrentan los que abandonan sus lugares de origen”.
El representante del organismo con sede en Bruselas y con presencia en las naciones centroamericanas y México, mencionó que las personas no migran porque así lo quieran o por gusto, sino que “se van por la falta de oportunidades y la violencia”.
Dijo que se presentan casos en donde las migraciones se relacionan con el saqueo de los recursos naturales y la minería, aunque en la mayoría de esos casos se da en forma interna en los países.
Consideró que la ONU debe de fortalecer su presencia en la zona de Centroamérica, para atender la problemática de la violencia que está provocando la migración hacia México y Estados Unidos de miles de personas, entre ellas de familias completas.
Dijo que si bien la frontera de México y Guatemala es porosa, ésta separa a pueblos y familias, sobre todo cuando las autoridades han fortalecido la vigilancia e impiden el tránsito de centroamericanos que huyen de la violencia en sus lugares de origen.












