Al finalizar la Semana del Migrante y Refugiado por parte de la iglesia católica, la diócesis de Tapachula se refirió al tema señalando que, “Dios camina con su pueblo” como lema utilizado por el Papa Francisco a los fieles para caminar con el pueblo migrante, visibilizar su situación y problemas que enfrentan por lo que señalan que la federación debe realizar un cambio en la política migratoria y hacerla más sensible y humana.
En ese sentido, la Pastoral de Movilidad Humana de la diócesis de Tapachula, a cargo del padre César Cañaveral, hizo un llamado a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, a priorizar el tema y realizar un cambio en la política migratoria, ya que consideran que a la fecha estas han sido fallidas y condicionan a los migrantes que pasan por la frontera sur a ser víctimas de grupos criminales, traficantes de indocumentados y autoridades.
México y el mundo requieren en la actualidad políticas migratorias más humanas y sensibles, porque no se puede lanzar a quienes están en busca de mejores condiciones de vida, a condiciones de tránsito en las que priven la inseguridad y violencia contra las personas en contexto de movilidad humana.
Políticas más fraternas
El gobierno federal y en particular la presidenta de México debe sensibilizar al estado para que tanto en la frontera sur como en la norte de nuestro país las políticas sean más fraternas y menos militarizadas, para especialistas en el tema, organizaciones de derechos humanos y la iglesia católica, el flujo migratorio es imparable y la política de contención y detención solo ha orillado a migrantes a caer en manos de delincuentes.
Antes se hablaba de la situación de violencia que enfrentaban los migrantes en el norte, se debe asumir que ese sufrimiento inicia en el sur de México y a lo largo del trayecto hay muchos incidentes que llevan a estos ciudadanos a perder la vida o sufrir graves vejaciones a su dignidad y su persona.












