El obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, calificó de lamentable que “entre nosotros existan personas que tienen una visión egoísta, economicista, anticientífica e inhumana que tiran árboles, sin reponerlos, sólo pensando en su necesidad económica”.
Expuso que lo que les interesa a estas personas “es obtener dinero, sin importarles la comunidad, los hijos, las generaciones futuras, el bien social”.
Métodos ecológicos
Sostuvo que “hay métodos ecológicos y seguros de explotación maderera, cuando se promueve la siembra y el cultivo de árboles para producir maderas que son necesarias, pero sin dañar el medio ambiente”.
El obispo expresó que “hay quienes tiran árboles no para vender madera, sino para sembrar maíz o frijol y así remediar su pobreza y alimentar a su familia; es decir, lo hacen por necesidad”.
Sin embargo, abundó, “no advierten que al talar árboles sin un proceso racional, exponen a la madre tierra a quedarse sin protección. Vienen las lluvias y se llevan toda la tierra cultivable, que va a dar a los ríos, y a los pocos años ya no queda tierra para sembrar, sino sólo piedras y arena”.
Consecuencias
Dijo que “la desertificación progresiva de las montañas la podemos comprobar al borde de nuestras carreteras, sea de San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez y a otras partes. Acabaron los árboles; durante algunos años pudieron sembrar maíz y frijol; pero ahora sólo quedan piedras, desierto, destrucción, muerte y soledad. ¿Eso quieren dejar a sus hijos?”.
El obispo exhortó a todas las personas a ser “responsables con el medio ambiente, para proteger la vida de todas y todos.












