La pobreza, falta de empleo y la violencia son las principales de la migración, por lo que obispos de México y Centroamérica urgieron a los gobiernos de esa región a trabajar en políticas de atención a esos problemas y a ser generadores de paz.
De igual forma exhortaron a los gobiernos de esos países y Estados Unidos a generar políticas públicas migratorias justas ante el creciente fenómeno que se registra en la región y que aclararon “no se detendrá con muros de fierro, policiacos o militares”.
Advirtieron que ningún país podrá enfrentar solo ese problema y mostraron su preocupación por lo que ocurre en la frontera sur mexicana, en donde permanecen varados miles de migrantes de diversas naciones del mundo.
En un comunicado conjunto al que denominaron “Porque somos hermanos”, los obispos Elías Samuel Bolaños, Constantino Barrera Morales y Miguel Ángel Morán, El Salvador; Guido Charboneau, Honduras; José Guadalupe Torres Campos, Alfonso G. Miranda Guardiola y Jaime Calderón Calderón, de México, mostraron su preocupación “por las causas que ocasionan la necesidad de migrar y las condiciones peligrosas e inciertas del camino para buscar una nueva oportunidad de vida y trabajo”.
El obispo de Tapachula, Jaime Calderón Calderón, insistió en que los gobiernos municipales, estatal y federal de México atiendan la problemática en la frontera sur y lamentó los atropellos y violaciones a los derechos humanos que se registran en esta emergencia humanitaria por las migraciones.
El coordinador de Desarrollo Humano Integral, Migrantes y Refugiados del Vaticano, Robert Stark, quien estuvo presente en el VI Encuentro Frontera Sur, que duró tres días, dijo que “el papa Francisco permanece atento a lo que ocurre en esta región, preocupado por la situación de migrantes y refugiados”.
Insistieron en que las políticas migratorias actuales son de contención, por lo que también pidieron a las autoridades “respeto a los derechos humanos de los migrantes, de los defensores y agentes de pastoral, y de los mismos albergues”.
Plantearon la creación de un “corredor migratorio digno y seguro, que proteja a un gran número de familias, una cantidad preocupante de niños y jóvenes e incluso adultos mayores, centroamericanos y extracontinentales que sufren las inclemencias del clima, y ven truncados sus sueños de encontrar una mayor calidad de vida, ya que son expuestos a constante vulnerabilidad”.
Por su parte, el obispo auxiliar de Monterrey y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Alfonso Miranda, llamó a “evitar la xenofobia que está imperando en diversas regiones del país en contra de los migrantes”.
Asimismo dijo que la Iglesia católica en el país brinda asistencia a esta población vulnerable con 130 casas de atención ubicadas en todo el territorio nacional, desde la frontera sur hasta el norte.
Insistió en la necesidad de que haya un trato digno y de respeto a los derechos humanos tanto de los extranjeros como de los defensores de migrantes, incluso indicó que debería haber una mayor colaboración con el gobierno para atender el fenómeno en forma integral.












