La Iglesia católica, a través del mensaje dominical del obispo de la Diócesis de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón, reconoce que la presencia de los migrantes en esta ciudad ha disminuido en número, aunque esto sigue siendo una realidad permanente. Hizo un llamado a este sector a no dejarse manipular por los líderes que, aduciendo una supuesta ayuda, sólo buscan sus intereses.
En su mensaje, el líder de la Iglesia católica en esta región de Chiapas expuso que en la semana que pasó se vio “con preocupación de hermanos, cómo algunos migrantes aparecieron con los labios cosidos, en un intento por presionar a las autoridades en su afán de agilizar sus trámites de estancia y/o tránsito legal por el país”.
Señala que ese gesto desesperado y doloroso “tocó el corazón de muchos hermanos”, aunque reconoce que no ocurrió lo mismo con las autoridades a las que piden atención y prontitud. Considera que esos gestos dolorosos y extremos “no deben de convertirse en un recurso ni en la más grande desesperación”.
En ese sentido, el obispo pidió a los migrantes “no desesperarse ni dejarse manipular por quienes en apariencia quieren ayudarlos, auto constituyéndose líderes y buscando sólo sus propios intereses”. Hizo extensivo el exhorto a los auto llamados activistas, “a no inducirlos a realizar este tipo de acciones que, lejos de lograr su propósito, ponen en riesgo la salud.











