Organizaciones productoras y consumidoras de maíz, y ambientales en Chiapas y México, solicitaron al gobierno nacional exigir los beneficios incumplidos por el T-MEC, así como proteger al centro de origen y diversificación constante del grano.
Solicitaron al Senado de la República exhortar a la embajada de México en Estados Unidos para que exija los beneficios establecidos en el T-MEC. También, defender los derechos reconocidos en el marco del panel por el maíz genéticamente modificado.
Las organizaciones entregaron una carta dirigida a la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Ana Lilia Rivera Rivera, para que a su vez haga del conocimiento de la autoridad pertinente en aquel país, la Office of the United States Trade Representative (USTR, por sus siglas en inglés), que los beneficios pactados en el T-MEC en materia de maíz genéticamente modificado (MGM) o transgénico son nulos para México.
Lo anterior debido a que hay ausencia de análisis de riesgos y de estudios científicos que garanticen que las exportaciones de maíz hacia nuestro país cumplen con la característica de ser inadvertidos para la ingesta del pueblo de México.
Disposición del grano
“El consumo de maíz en México, centro de origen y diversificación constante, cobra vital relevancia a diferencia del consumo de maíz en los EE. UU., ya que es un alimento básico y fundamental en los hábitos alimenticios de la población”, consideraron.
Además, las prácticas agrícolas para su producción difieren de manera considerable, rescatando que en el vecino país el maíz se utiliza principalmente para alimentación del ganado y no de las personas.
“Es obligación de las empresas productoras de MGM y de las autoridades sanitarias de los EE. UU. demostrar la total inocuidad del maíz que buscan exportar a México, así como sus posibles derivados industriales y agropecuarios”, puntualizó.
Por último, recalcaron la información de las autoridades sanitarias y las empresas biotecnológicas para poder realizar una evaluación de riesgos a la salud, debido a que son ellas quienes deben probar la total seguridad de este alimento, de acuerdo con los hábitos de consumo y las prácticas agrícolas en México.












