Exigen castigar agresión con tíner

Exigen castigar agresión con tíner

El pasado lunes 12 de octubre, Ángel Vera Aguilar, de 30 años, salió de la Plaza Comercial Las Américas, en Tuxtla Gutiérrez, esperaba el transporte hacia su domicilio cuando un sujeto se acercó a pedirle dinero, pero al negarse, fue víctima de una agresión que le ocasionó quemaduras de tercer grado. A cuatro días del acto, el culpable sigue libre.

José Carlos Vera, padre de Ángel, narró que despues de la agresión su hijo está más tranquilo y esta recibiendo curaciones, sin embargo, al vivir con una discapacidad intelectual le resulta difícil entender la violencia de la que fue víctima.

Testigos

Ángel Vera contó a su padre que, únicamente, estaba sentado a la espera de la ruta 98, con dirección a su casa en la colonia Monterreal, cuando el agresor se sentó a su lado, le exigió dinero y ante la negativa decidió rociarlo con tíner y arrojarle un cerillo encendido.

Testimonios recabados declaran que el sujeto se aprovechó de la condición del joven para agredirlo. Al respecto, el padre de Ángel señaló que “pudo ser peor”.

Afortunadamente la víctima logró cubrirse el rostro, por lo que las quemaduras se extendieron en sus brazos, cuello y algunas pequeñas partes de la cara, pero aún así las lesiones no fueron menores.

El supuesto responsable fue identificado por otros trabajadores de la vía pública como “El Toto”, un hombre de aproximadamente 25 años, piel morena y una estatura poco arriba del promedio; esta descripción no corresponde con ninguno de los sujetos que hasta el momento la autoridad ha detenido.

El padre de la víctima informó que se inició el proceso legal, pero aún falta que las imágenes del C4 y el C5 sean entregadas al Ministerio Público para usarlas como pruebas.

Hasta ahora las escenas obtenidas de cámaras aledañas no aportan detalles debido a la escasa luz de la hora, en la que sucedió la agresión.

Este último llamado, hecho por los padres de Ángel, es que las instancias correspondientes agilicen la entrega de estas imágenes, pues temen que el delincuente huya sin pagar por la agresión cometida, o bien repita este ilícito.