El colectivo Oxlajuj Q’anil, integrado por indígenas tzeltales, zoques, mames, ch’oles, náhuatls, zapoteco y kaxlan, exigió un cese a los hechos violentos ocurridos durante la pandemia de Covid-19 en México y Guatemala.
Por lo que exigieron justicia por el crimen de Domingo Choc, activista y experto en el manejo de plantas medicinales.
Domingo Choc trabajaba con la antropóloga Mónica Berger en los proyectos de la Universidad de Zurich, Univertisy College en Londres y Universidad del Valle de Guatemala, para divulgar su conocimiento sobre plantas medicinales, al momento de su asesinato.
Choc fue acusado por los pobladores de Chimay, San Luis, Petén, en Guatemala, de hacer brujería, sin embargo, su papel dentro de las comunidades mayas fue de herborista, conservador de la cultura maya y aportador de la ciencia.
“Sentimos la necesidad de manifestar que honramos la memoria y la dignidad del tata Domingo Choc, hombre sabio.
“Así como la historia pasada y presente de nuestras abuelas y abuelos que lucharon y luchan seguir sosteniendo la espiritualidad maya ancestral”, expuso la organización con sede en San Cristóbal de Las Casas.
El colectivo mencionó que en sus altares y corazones se resguarda la memoria, honor y dignidad de mujeres y hombres que a lo largo de la historia les han arrebatado la vida por mantenerse firmes en la práctica y transmisión de los conocimientos ancestrales.
“La manipulación ideológica y religiosa que se ha sembrado en nuestros pueblos, en nombre de un dios o una denominación religiosa, ha transformado en los más profundo el corazón de las personas, como las que le han quitado la vida al tata Domingo Choc”, añadieron.
Según medios de Guatemala, Domingo Choc fue retenido por un malentendido, ya que la comunidad de Chimay lo culpaba de una muerte de un familiar que falleció en el hospital de Poptún, por lo que los habitantes lo acusaron de brujería y lo quemaron vivo.
Por este hecho, cuatro personas fueron detenidas: dos mujeres y dos hombres; uno de estos últimos incluso confesó que lo hizo en venganza por la muerte de su padre.
Ante ello, el colectivo pidió que la práctica ancestral sea respetada sin ser juzgada de maldad o brujería en cualquier lugar de la madre tierra.
Exigieron se garantice el cuidado y la protección de la familia de Domingo Choc y su comunidad, por el trauma que vive.
“Pedimos que se trabaje con la comunidad para sanar el trauma colectivo, atendiendo a las niñas y niños que tienen estas imágenes en su corazón y mente.












