Luego de una espera de más de un año para que sea remodelado el Centro Social Francisco I. Madero, comerciantes de esta zona advierten que sigue convertido en un foco de infecciones, así como refugio de la delincuencia a unos metros de Palacio Federal en el Centro tuxtleco.
En denuncia recibida por parte de comerciantes y vecinos de esta zona Centro de Tuxtla Gutiérrez, por cierto, una de las más transitadas por el transporte público que cruza la ciudad de Sur a Norte, advierten que han sido falsas las promesas por parte del Coneculta en la entidad, ya que la remodelación y mantenimiento de este inmueble ha quedado en el olvido, de lo cual da cuenta su amplio deterioro material, ante el paso del tiempo.
Otro señalamiento, dicen los quejosos, es que de nada sirve que se trate de una zona de oficinas de los tres niveles de Gobierno, comercios organizados, e incluso hoteles y mercados municipales, ya que este abandono material es por demás deplorable, y lo que antes fue el Centro Social Francisco I. Madero, hoy es solo referente del olvido institucional.
Refieren que el Centro Social Francisco I. Madero fue construido en 1883 y en un inicio se llamó Teatro Municipal, el primer sitio donde se realizaron actividades culturales en Chiapas de manera formal.
Antes de esa fecha, los eventos culturales se realizaban en diferentes espacios públicos: el atrio de la iglesia, los parques y las calles.
En 1900 se le llamó Teatro del Estado y pasó a ser propiedad del Gobierno de Chiapas. En 1930 se le denominó Teatro Emilio Rabasa hasta 1944 cuando lo cerraron, y en 1945 el gobernador Juan Esponda ordenó su demolición. En 1946 se inaugura el edificio actual con la denominación de Centro Social Francisco I. Madero.











