"Óscar Gutiérrez * CP. ""La Altamira"", una empresa extractora de grava y material pétreo, establecida hace 15 años a la entrada de esta demarcación ejidal del municipio de San Fernando, rompió la tranquilidad comunitaria, alteró el ecosistema y contamina el entorno ambiental, denunciaron autoridades locales.
Los representantes del poblado aseguraron que los daños materiales causados por la factoría, se extienden a las viviendas, a la carretera de acceso y a la escuela primaria.
Acusaron que el polvo desprendido a cielo abierto, vulnera la salud de la población y afecta, principalmente, a niños y ancianos, que resienten padecimientos respiratorios y epidérmicos.
Candelario Meza Hernández, presidente del comisariado ejidal, alertó que ""las tronadas"" -explosiones de dinamita- que los operarios y obreros utilizan para romper los bancos de roca, además del movimiento de trituración de la piedra, provocaron hasta ahora, fisuras y agrietamientos en 200 de las 500 viviendas que conforman la demografía de la localidad.
El campesino líder aseguró que la población mantiene inalterable su exigencia de retiro de ""La Altamira"" de la zona, por los crecientes problemas de contaminación que genera en los alrededores, la falta de disposición y compromiso para subsanar, en parte, las afectaciones sociales y a la biodiversidad de la zona.
La empresa extractora, sostuvo, se niega a reparar los daños, que por mucho tiempo ha causado a las propiedades y rechaza integrarse a los proyectos de obras comunitarias para compensar, de algún modo, las demandas y las inconformidades de la población.
""La Altamira aprovecha los recursos naturales en esta tierra ancestral, que nosotros hemos cultivado de manera sustentable; hoy se ha roto nuestra tranquilidad y vemos con temor el avance de los daños forestales"", advirtió Meza Hernández.
Las mismas inquietudes y demandas las comparte el agente municipal Jerónimo Jiménez de la Cruz.
Relató las condiciones en que viven con la cercanía de ""La Altamira"" y de cómo ésta hasta dejó de alertarlas de los días y horarios de ""las tronadas"".
""Las tronadas son como temblores a los que no nos acostumbramos y llenan de miedo a los niños en la escuela; el ruido nocturno de la trituradora no permite que durmamos ni descansemos bien"".
Al persistente ruido se integran las emanaciones de polvo que se desprende de las calderas y que penetra en las vías respiratorias y afecta la piel de los moradores.
""A todas horas el polvo contamina el ambiente, se cuela por puertas y ventanas y daña la salud, según lo han determinado ya dictámenes médicos practicados"", afirmó.
""La Altamira"" es un complejo de estructuras distribuidas en ambos lados de la carretera, desde donde se domina la panorámica del asentamiento humano.
Los lugareños refieren, incluso, que la extracción y la continua excavación alteraron ya los mantos freáticos del arroyo que suministra de agua potable a la fuente principal de la cabecera de San Fernando, conocida como ""El Tanque del Caipoquí"".
Paradójicamente, Benito Juárez es una localidad con problemas de abasto de agua potable. Desde hace varias décadas el líquido lo obtiene mediante tubería de un rancho particular que dista kilómetros.
Don Candelario Meza aseguró que una de las ocupaciones básicas del comisariado y del grupo ecologista de lugareños es crear conciencia ambiental. ""Mantenemos una treintena de brigadistas forestales para vigilancia, la preservación y restauración de nuestros recursos naturales"".
A la actividad, dijo, se suman jóvenes, niños y mujeres. ""Nos unimos por el bienestar, en medio de la falta de compromiso de La Altamira, que se niega a reparar las viviendas y dar mantenimiento a la carretera principal, construida hace 30 años por el gobierno estatal, a partir de nuestras gestiones"".
Abundó que el tránsito de la maquinaria y los camiones de la empresa extractora dañan constantemente el tendido carretero de la ruta de acceso.
Candelario Meza insistió en que la factoría rechaza involucrase en proyectos de bienestar ejidal, tales como construir espacios deportivos y recreativos.
""Hace algún tiempo La Altamira ayudó a reparar media docena de viviendas, pero niega compensar siquiera, en parte, las afectaciones ambientales y los daños totales a nuestras propiedades"", argumentó Candelario Meza.
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