Existe descontento ante políticas de conservación

Existe descontento ante políticas de conservación

A través de entrevistas en comunidades que se encuentran en la Reserva de la Biosfera Montes Azules (Rebima), la investigadora María Luisa Ballinas Aquino localizó que existe una tensión y falta de interés en las políticas de conservación que se promueven a través de la academia y organismos federales, algunas debido a la crisis que generó la pandemia por covid-19.

La posdoctorante del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) mantuvo pláticas con pobladores de la zona noreste, sur y la zona de amortiguamiento de esta reserva que comprende el 34.6 % de la superficie de la selva Lacandona.

A través de las narrativas, dijo, se puede observar “la tensión que existe entre la conservación y producción del lugar”, las cuales aluden a la importancia económica; y destacó que “si los campesinos no tienen los recursos necesarios van a buscar la forma de obtenerlos”.

Como parte de la jornada posdoctoral con la ponencia “Conservación como reto de la política ambiental en la Reserva de la Biosfera Montes Azules”, Ballinas Aquino demuestra la dicotomía comunitaria entre la conservación a través de proyectos y el sustento económico.

Resaltan comentarios como “hace falta continuidad, respaldo y apoyo de proyectos ecoturísticos”, los cuales, si bien fueron muy beneficiosos, actualmente no funcionan correctamente debido a la crisis que se generó por la pandemia.

Postura comunitaria

También se vislumbra una resistencia por parte de los comuneros a proyectos como Pagos por Servicios Ambientales, pues algunas personas están pensando en abandonarlo para convertir sus terrenos en potreros y así tener ingresos económicos más elevados.

La investigadora destacó que se conciben tres discursos: el que “se reproduce en el ámbito local, el de las instituciones y académicos, y el discurso también de las instancias políticas nacionales e internacionales”.

Desde el ámbito académico, resaltó que se ha forjado un interés por conocer la flora y fauna de una de las regiones ecológicas más importantes de México, así como una preocupación por su conservación a largo plazo.

Por parte del Gobierno Federal se promueve la investigación, “porque quiero pasar de un recurso potencial a un recurso real, es decir, algo que tenga incidencia económica”.

Mientras que en el panorama internacional esta reserva forma parte de la red internacional de reservas del programa “El hombre y la biosfera” de la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Todo esto “llama la atención porque vamos a ver que en el tema de la conservación, los discursos locales están reproduciendo ideas para ver esta reserva como un espacio que no se toca y donde debe existir la menor perturbación y no como un espacio para la satisfacción de las necesidades de las personas y comunidades”, concluyó.