La relatora para México y Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena de Troitiño, manifestó que la visita que realizó a Aldama y Chalchihuitán, el 12 y 13 de julio, “nos permitió verificar una positiva colaboración y cooperación para buscar la resolución de los conflictos en el territorio, así como la labor de la sociedad civil y de la Iglesia en la atención humanitaria y labores de pacificación”.
Recaban testimonios
“Durante los recorridos recibimos con preocupación los testimonios de que la población vive con miedo por la violencia, la cual impacta en la vida de mujeres, niñas, niños.
El Estado tiene la obligación de continuar desplegando el máximo de sus esfuerzos para poner fin a la violencia, reparar a las víctimas y reconstruir un tejido social que está demandando paz”, expresó.
El organismo dependiente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), recordó que otorgó las medidas cautelares 882-17 “por hechos de violencia informados en contra de las comunidades indígenas tsotsiles de Chalchihuitán y Chenalhó”; después “otorgó las medidas cautelares 284-18 y recientemente emitió la Resolución 102/2021, que da seguimiento a ambas medidas cautelares”.
Medidas cautelares
Con el objetivo de supervisar la implementación de las medidas cautelares otorgadas a favor de familias indígenas tsotsiles de 22 comunidades, por hechos de violencia, una misión encabezada por Arosemena de Troitiño visitó ambos municipios.
Señaló que “la CIDH ha identificado en ambos asuntos la existencia de conflictos territoriales de larga data entre pueblos indígenas tsotsiles de distintas comunidades, recibiendo información de múltiples hechos de violencia, que han dejado como saldo personas fallecidas, lesionadas, así como varios eventos de desplazamiento forzado de las comunidades en la zona”.
La CIDH reconoció “el compromiso de las autoridades del Estado mexicano para cumplir con las medidas cautelares y adoptar determinaciones con miras a solucionar esta problemática de larga data y complejidad, y buscar asimismo mejorar el diálogo para retomar la confianza de las comunidades”, al tiempo que agradeció a representantes de las comunidades beneficiarias y al Frayba “por su disposición, acompañamiento e ingentes esfuerzos en la organización de la visita y el acercamiento de las personas beneficiarias a la Comisión”.












