Explicación de vuelos

Estados Unidos confirmó: han realizado vuelos de vigilancia sobre México para localizar redes del narcotráfico. El gobierno del presidente Felipe Calderón lo acepta. Hoy irá la canciller Patricia Espinosa al Senado para explicar ese acuerdo, así como el operativo Rápido y Furioso que con aval estadounidense permitió la entrada de miles armas al país.

Gracias a estos vuelos, dicen los estadounidenses, se ha podido localizar a varios sospechosos vinculados con el crimen organizado, lo cual no suena mal y está en línea con el espíritu de cooperación que debe campear entre dos países con un grave problema común. Aun así, un elemental sentido de la seguridad nacional exige cuidar los límites de la ayuda.

Localizar delincuentes no es lo único que dichos aparatos pueden hacer. Al sobrevolar el espacio aéreo mexicano, nada impediría al país vecino recolectar información sobre movimientos de las Fuerzas Amadas mexicanas, rutas de migrantes, posibles trabajos petroleros y quizá otros asuntos que por prudencia, estrategia y diplomacia, sólo atañen a los mexicanos.

No se trata de apelar a un nacionalismo ramplón que en otros ámbitos lastra al país y lo aísla del mundo. En este caso hablamos de un sentido de defensa del territorio propio.

Es importante recibir la ayuda de Estados Unidos en tanto que tiene mayor capacidad tecnológica, humana y logística para hacer frente al narcotráfico; tal es el sentido de la Iniciativa Mérida que brinda equipo y capacitación a las Fuerzas Armadas Mexicanas. Pero incluso ese apoyo debe estar delimitado por la protección del interés nacional en otros ámbitos. Todo intercambio de información, por ejemplo, también es bienvenido. No, en cambio, que agentes de EU operen armados en México.

La cooperación debe tener sus límites y no debemos dar más de lo que el sentido común diplomático recomiende. En todo caso el gobierno de Barack Obama no le hace ningún favor a México, simplemente colabora en una lucha donde también tiene víctimas y problemas asociados con el crimen organizado, que tanto florece de éste como del otro lado de la frontera.

Más útil sería que Estados Unidos colaborara desde su territorio en disminuir el consumo de drogas y el tráfico de fusiles de asalto, aspectos que de verdad harían una diferencia significativa en esta lucha. (El Universal)