Explotador de indígenas

"Isaín Mandujano * CP. En Chiapas el acaudalado ""rey de la mezclilla"", Kamel Nacif Borge, supuesto implicado en la red de pederastas con el empresario preso en Estados Unidos, Jean Succar Kuri, también es un explotador de mano de obra de cientos de indígenas, provenientes de algunos de los municipios más pobres del estado de Chiapas: Chamula, Zinacantán y Tenejapa.

Bajo los auspicios del presidente Vicente Fox y del gobernador Pablo Salazar, Nacif Borge inauguró en abril del 2002, la fábrica de suéteres y playeras Trans Textil Internacional SA de CV (TTI) en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, que actualmente ha cambiado de nombre por el de Spintex SA de CV.

Al inaugurarlo Salazar, expuso que el impacto económico de la empresa alcanzaría una inversión superior a los 82 millones de pesos, con una participación de capitales de 65 millones de inversión privada, 11 millones del Gobierno del Estado y 6 millones del Programa Federal ""Marcha Hacia el Sur"".

Salazar presumió a la empresa de Kamel Nacif en aquella ocasión, donde estuvo Fox para inaugurarla, como ""un símbolo para los chiapanecos, al considerarlo como el principal punto de arranque para el desarrollo industrial de la entidad"".

En aquella ocasión, Fox pidió a Nacif que tomara la palabra, quien puro en mano bromeó con el Presidente de que por su baja estatura necesitaba un banquito para poder alcanzar el micrófono.

-Nacif: Pero yo no sé hablar.

-Fox: Un saludo a tus trabajadores.

-Nacif: Aquí ya estoy, gracias. zY ahora qué hablo? ?Pero qué malo es! Bueno, pues les agradezco a todos -al senor Presidente, a su senora esposa, al senor gobernador- por esta inauguración y ojalá que hagamos otra. Eso es todo lo que puedo decir.

Así de escueta y efímera fue su intervención.

Fox se dijo satisfecho y elogió la actitud de Nacif, a quien le dijo que vendría para inaugurar otra de sus empresas.

Según ambos gobernantes, la fábrica elaborará suéteres de primera calidad, cuya producción se destinará en su mayor parte para la exportación a Estados Unidos de Norteamérica.

Y así fue, en noviembre de ese mismo ano cuando Fox vino nuevamente a Chiapas, Salazar le presumió a Fox que en sus primeros meses de funcionamiento la empresa había enviado ya a los estados de Iowa y Florida, Estados Unidos, más de 30 mil suéteres y 57 mil playeras que representan 11 toneladas de ropa y que ""fueron manufacturados en la fábrica por trabajadores chiapanecos"".

Pocos anos después la empresa dejó de producir suéteres y se dedicó sólo a la producción de playeras, las cuales en 95 por ciento ingresan al mercado estadounidense, y son vendidas por los grandes almacenes minoristas como Sears, Target, Wal Mart, J.C. Penny.

Las playeras portan marcas ""de prestigio"" que están de moda en el mercado de EEUU, como Tommy Hilfiger, casa con la que TTI tenía importantes contratos.

Si bien a la planta se le dieron 17 millones de las cuentas públicas federales y estatales, con la promesa de que llegara a generar más de mil 500 empleos, Miguel Picckard, miembro del Centro de Investigaciones Políticas y Económicas AC (Ciepac), constató en abril del 2003 que en realidad éstos no iban más allá de los 500.

zPero cómo le dieron este dinero a Nacif? Según Pickard, el Gobierno Federal ya transfirió a TTI los 6 millones de pesos como parte del Programa ""Marcha Hacia el Sur"", que se usaron para el acondicionamiento de la nave industrial que hoy alberga a la maquiladora.

Por su parte, el gobierno estatal de Pablo Salazar compró en más de 10 millones de pesos la inmensa nave de 8 mil 400 metros cuadrados a su anterior dueno, Bodegas Gigante, y se la dio a TTI en comodato, sin cobrar renta.

El Gobierno de Chiapas también cubrió, mediante ""becas"", los salarios de los empleados de TTI durante los primeros seis meses de su estancia en la maquiladora, el tiempo que supuestamente tardaban en capacitarse.

Finalmente, el Gobierno Municipal de San Cristóbal puso otro toque a este paquete de incentivos, al construir una banqueta alrededor de las entradas principales de la nave.

Todo fue pues, para Nacif en bandeja de oro, todo con tal de que su emporio creciera en Chiapas y generara los más de mil 500 empleos.

Pero más tardó en generar esos empleos que en ser el centro de la polémica cuando decenas de proveedores locales y nacionales empezaron a cobrarle las facturas por los servicios prestados como constructoras, carpinteros, fontaneros, vidrieros, herreros y tantos más de los cuales huía el gerente de la empresa que dejó Nacif, José A. Chehuán Borge.

Desde ese 2003 y en lo que va del 2005, Pickard no ha quitado su lupa de la empresa y empezó a indagar qué más había detrás de esa maquiladora. Descubrió las pésimas condiciones laborales en la que trabajan los indígenas, la explotación a la que son sometidos.

Y las ""negras intenciones"" del gerente de la empresa de tener todo listo para crear un sindicato fantasma y así no se les adelantaran los trabajadores chiapanecos, argumentando que por eso habían cerrado en Acapulco, y que se vinieron a este estado, ""porque aquí no están maleados todavía los trabajadores"".

La empresa de Nacif, un asiduo de los casinos en Las Vegas, Nevada, cambió de nombre anos después, desapareció la TTI y se creó en el mismo lugar y con la misma infraestructura Spintex SA de CV.

Según Pickard, ""uno de los hábitos manosos de don Kamel Nacif es cambiar con frecuencia la razón social de sus numerosas empresas, para evitar el pago de deudas, impuestos o indemnizaciones y prestaciones acumuladas de trabajadores despedidos"".

Refiere que Nacif quedó debiendo a proveedores de San Cristóbal unos dos millones de pesos por el acondicionamiento de la nave que alberga TTI, hoy Spintex, que nunca liquidó.

Y que algo más que no ha cambiado es la explotación de la mano de obra en Spintex, mayormente de jóvenes mujeres indígenas.

Recientemente, Pickard volvió a ver a una indígena que había conocido en sus visitas a las afueras de la fábrica. Era Florinda Martínez, quien le narró su larga historia de explotación durante 15 meses que duró en la empresa.

Florinda, de 26 anos y originaria de la periferia de San Cristóbal, le dijo que ya no pudo más seguir ahí, era ""mucha la chinga"" que llevaba para lo que le pagaban.

Contó que empezó ganando los 600 pesos quincenales de beca que le daban por parte del Gobierno del Estado, en lo que aprendía a usar las máquinas.

Después de algunos meses le subieron a 900 y luego jamás pasó de los mil 200 pesos quincenales y que tenía que entrar a las siete y media de la manana y salir a las 17:00 horas.

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