Entre colores, madera y pequeñas piezas que parecen guardar una historia, una galería del Museo Regional de Chiapas se convierte en un espacio donde la infancia vuelve a tener forma.
La exposición reúne juguetes retro, artesanales y figuras de colección que hablan de los materiales, las manos y las historias que le dieron vida.
Curada por el historiador Roberto Ramos Maza, la muestra propone mirar el juguete con otros ojos y no como un objeto destinado únicamente al entretenimiento, sino como una expresión de memoria y cultura.
Distintas épocas
En el recorrido aparecen figuras, vehículos, animales y artefactos que remiten a distintas épocas; algunos nacieron del trabajo artesanal y otros adquirieron valor como objetos de colección.
La madera, barro, fibras, cartón y textiles conviven en esta selección, donde las técnicas tradicionales dialogan con diseños que evocan décadas pasadas, cuando un juguete sencillo podía convertirse en compañero de una infancia.
También aparece la identidad de las comunidades chiapanecas.
Los juguetes artesanales conservan formas y escenas vinculadas con la vida cotidiana y la imaginación de quienes lo elaboraron.
La exposición invita a caminar despacio por una galería donde no hay grandes monumentos, sino pequeñas historias.
Recuerdos de la infancia
Un carrito, una figura que en su tiempo era la más buscada pueden parecer objetos modestos, pero al mirarlos de cerca despiertan recuerdos y devuelven el sonido de una época.
Aquí, el juguete deja de ser solamente juguete. Se vuelve memoria, oficio y testimonio; una pequeña cápsula del tiempo que recuerda que la imaginación puede heredarse.












