Las nuevas disposiciones fiscales del Servicio de Administración Tributaria (SAT) que se asocian con la nueva factura 4.0, se han convertido en una toda una “psicosis” y “dolor de cabeza” para las empresas por toda la desinformación que se ha generado alrededor del tema, comentó Jonathan Magaña Macías, director general de Integra Consorcio.
Uno de los puntos que se deben aclarar, refirió, es que las compañías no pueden hacer obligatoria la petición de la constancia fiscal para facturar. Aunque el propósito central de los ajustes fiscales es recaudar más impuestos, es un asunto que está afectando a profesionistas, pequeñas y medianas empresas.
De las consecuencias que se advierten, consideró Magaña Macías, es que por la falta de capacitación e información las empresas pueden perder ventas, debido a que la constancia de situación fiscal contiene datos personales sensibles que no deben entregarse y que, en cambio, podrían ser mal utilizados.
La disposición indica que a partir del mes de abril los contribuyentes deben tener claro el tema, de lo contrario, no podrán facturar.
En términos simples, dijo, para emitir la factura solo se requiere de elementos como: nombre completo, RFC, código postal, el régimen en el que se encuentren y el uso del CFDI, pero no es necesario entregar la carta de situación fiscal.
El director general de Integra Consorcio comentó que han asesorado a más de mil empresas en todo el país sobre el tema, pero se han topado con casos donde algunas compañías hasta piden actualizada la constancia de situación fiscal.
“Imagínense, dejar de hacer ventas sabiendo cómo está la economía por pedir un requisito que no es necesario”, complementó.
En la práctica, esta carga administrativa se traduce en que la persona que va a vender no obtiene los ingresos, mientras que las personas que compran no tendrán cómo deducir y pueden pagar más impuestos.












