Fallece Lolita Albores

"Dalia Villatoro * CP. La cronista de la ciudad, Martha Dolores Albores Albores, falleció la manana de ayer en su domicilio a la edad de 88 anos, después de permanecer cinco anos enferma y sufrir un derrame cerebral que le dejó paralizado medio cuerpo y le afectó el lenguaje.

Albores Albores, cronista de la ciudad, nació en Comitán el 25 de agosto de 1918. Fue hija de César Albores Villar y Soledad Albores Román, sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal, posteriormente se trasladó a la Ciudad de México a seguir su formación superior de enfermería, trabajo médico social en la Escuela de Salud Pública establecida en la capital.

Estando en la capital de la República realizó cursos de declamación en el estudio de María Lomellí.

Entre los anos de 1932 y 1940, instaló en su domicilio de Comitán una pequena escuela donde impartió clases a ninos del barrio de El Calvario, trabajó en el Hospital María Ignacia Gandulfo, donde se desempenaba como enfermera y partera, más tarde pasa a presentar sus servicios de salubridad en el Área de Bienestar Social Rural donde permanece trabajando hasta jubilarse. Dedicó gran parte de su vida a traer ninos al mundo.

Se casó cuando tenía 45 anos de edad, con Arturo Solórzano Cordero. No tuvieron hijos, fue una pareja que vivió durante quince anos pero desafortunadamente la muerte los separó.

Desde que enviudó, siempre estuvo vestida de color negro. Ella decía que era el uniforme de las viudas, jamás volvió a usar otro color, igual fue su abuela, al enviudar había que vestirse de negro para siempre.

En el ano de 1984 fue nombrada por el Ayuntamiento de Comitán ""Cronista Oficial de la Ciudad"" siendo presidente municipal en ese entonces Ernesto Cifuentes López, nombramiento que hasta el momento de su muerte conservó con una pequena modificación que fue ""Cronista Vitalicia"", dándole ese rango Arnulfo Cordero Alfonso cuando fue edil de Comitán.

Desde el ano de 1991 fue integrante de la Asociación Nacional de Cronistas, siendo nombrada coordinadora de la misma en el estado de Chiapas ese mismo ano.

Participó como conferencista en los encuentros de cronistas celebrados en San Cristóbal de Las Casas el ano de 1988 y en Villahermosa, Tabasco, en el ano de 1989, además en el encuentro de narrativa Tuxtla-Comitán en el ano de 1991, obtuvo el segundo lugar nacional en el concurso declamación y poesía del Instituto Nacional de la SENECTUD en el ano de 1990.

Sus obras fueron ""Así Te Recuerdo Comitán""; en el ano de 1986, ""Memorias del primer Encuentro de Cronistas de la ciudades de la Frontera Sur""; en el ano de 1987, ""Pinatas de cuentos comitecos"" en 1988, grabó además tres discos de picardías chiapanecas, participó en eventos culturales, sociales tanto locales, estatales y nacionales con su rico ingenio, conocimiento, buen humor, sencillez y con una gran capacidad de comunicación.

Dona Lolita siempre se destacó por ser una gran imitadora, tenía una facilidad enorme para imitar voces. Relataba que cuando tuvo siete u ocho meses, estaba con sus padres en un rancho y escuchó a un burro rebuznar e inmediatamente ella comenzó a hacerlo, fue algo innato en la cronista, ya que antes de hablar empezó a imitar. En abril de 2001, la cronista de la ciudad sufrió de un ataque de embolia, que le dejó paralizado medio cuerpo y le afectó el lenguaje.

De Comitán, siempre gustó de sus tradiciones. Aún enferma, escuchaba sus entradas de flores, era una comiteca de corazón. Pese a que estaba enferma, contaba con una memoria prodigiosa. Se acordaba de todas las fechas, cumpleanos de quién era, qué se celebra, qué se comía en esa temporada, su memoria seguía perfecta.

Hasta sus últimos días, le puso entusiasmo y alegría a la vida. Muchas veces se burlaba de que ya no podía hacer muchas cosas, o de que pronunciaba mal las palabras y se reía sola, seguía teniendo buen humor. Por supuesto que tenía ratos en los que se deprimía, pero por lo general siempre se encontraba feliz.

Hasta esta última Navidad exigió que sus familiares le hicieran su nacimiento, no le gustaban los árboles, ella se aferraba a seguir la tradición de los cantos, las luces de bengala, las hojuelas. Los munecos de Santa Claus cantando en inglés le parecían horrorosos.

Ella quería que se siguieran conservando las tradiciones comitecas, sobre todo para empezar el ano nuevo.

Lolita Albores fue una mujer íntegra y muy fiel a sus amistades, con una pasión enorme por Comitán, ""aunque a mí me ofrecieran llevarme al paraíso, yo nunca aceptaría, porque Comitán es lo máximo para mí"", decía. Con la idea de que ella se recuperaría, familiares, incluso políticos, le propusieron llevarla a Mérida o trasladarla a Houston, pero ella nunca aceptó, quería pasar sus últimos días en Comitán y si moría, deseaba ser enterrada ahí mismo. Vivir aquí era una pasión para ella, ya que senalaba que lo mejor del mundo estaba aquí y su mayor orgullo era ser comiteca.

Le gustaban las flores, era aficionada a la lectura, escuchaba noticieros, leía periódicos, aun enferma a pesar de estar ""atada"" a su cama sabía de las noticias del pueblo, quién se casaba, quién tenía hijos.

Lamentablemente la querida cronista de la ciudad dejó de escribir antes de que ella lo deseara. Ella tenía un cúmulo de información que no logró plasmar, contaba con un don muy especial ya que veía las cosas desde un punto muy humano y eso no logró escribirlo. Como última voluntad, fue velada ayer en su hogar y ahora centenares de personas le rinden homenaje a la querida cronista. Hoy le darán cristiana sepultura.

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