La industria de la construcción es uno de los principales motores del desarrollo económico de Chiapas. De ella dependen carreteras, hospitales, escuelas, sistemas de agua potable, viviendas e infraestructura urbana que impactan directamente en la calidad de vida de la población. Sin embargo, detrás de ese papel estratégico persiste un desafío que pone en riesgo la productividad, la seguridad de los trabajadores y la calidad de las obras: la falta de capacitación permanente en la mayoría de las empresas del sector.
Afiliados
En entrevista, el presidente del Comité Directivo de la delegación Chiapas, de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Rogelio Tamayo Carboney, destacó que actualmente, en Chiapas existen alrededor de dos mil empresas constructoras, pero únicamente el 25 por ciento se encuentra afiliado a la CMIC, organismo que, a través del Instituto de Capacitación de la Industria de la Construcción (ICIC), mantiene programas constantes de formación, actualización y certificación para empresarios y trabajadores.
Esto, explicó, significa que aproximadamente el 75 por ciento de las constructoras opera fuera de un esquema permanente de capacitación, por lo que no existe certeza de que estén cumpliendo con la obligación patronal de capacitar a su personal, como lo establece la legislación laboral mexicana.
Riesgos de trabajo
Tamayo Carboney destacó que la construcción es una de las actividades económicas con mayor exposición a riesgos laborales. Trabajos en altura, excavaciones, operación de maquinaria pesada, manejo de herramientas eléctricas, espacios confinados y manipulación de materiales peligrosos, forman parte de las labores cotidianas en una obra.
“Cada una de estas actividades exige conocimientos técnicos especializados, experiencia y protocolos de seguridad que únicamente pueden adquirirse mediante procesos permanentes de capacitación. La ausencia de esta formación puede traducirse en accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, retrasos en las obras, incremento de costos, pérdidas económicas, incumplimiento de normas técnicas y riesgos para la vida de los trabajadores”, resaltó.
Por ello, aseveró, la profesionalización no debe limitarse a las empresas afiliadas a un organismo empresarial, sino convertirse en una política de alcance estatal que permita fortalecer a toda la industria.
Es obligatorio
El líder empresarial detalló que la capacitación no es una decisión opcional para las empresas, subrayando que la Ley Federal del Trabajo establece, en su artículo 153-A, la obligación de los patrones de proporcionar capacitación y adiestramiento a todas las personas trabajadoras para elevar su productividad y desempeño.
Afirmó que la legislación también contempla la elaboración de planes y programas de capacitación, la evaluación de conocimientos y la expedición de constancias de competencias laborales.
A ello se suma, dijo, la Ley del Seguro Social, que establece mecanismos para la prevención de riesgos de trabajo, así como la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas, que obliga a ejecutar las obras bajo criterios de eficiencia, calidad, transparencia y seguridad.
Calidad y funcionalidad
En el ámbito estatal, agregó, la Ley de Obras Públicas de Chiapas establece que la planeación, contratación y supervisión de las obras debe garantizar calidad, funcionalidad y correcta aplicación de los recursos públicos, objetivos que únicamente pueden alcanzarse mediante personal técnicamente preparado.
El dirigente de la CMIC Chiapas, señaló que las Normas Oficiales Mexicanas también colocan la capacitación como uno de los pilares para prevenir accidentes: La NOM-031-STPS-2011 obliga a implementar sistemas de seguridad y salud en las obras, identificar riesgos potenciales, investigar accidentes y capacitar al personal sobre las actividades que realiza.
Trabajos en altura
Por su parte, la NOM-009-STPS establece que los trabajos en altura únicamente pueden ejecutarse por personal capacitado y bajo procedimientos previamente establecidos.
Aunado a ello, afirmó, la propia Ley de Cámaras Empresariales reconoce la capacitación como una de las funciones sustantivas de estos organismos. El artículo 7 establece que las cámaras deben promover, orientar e impartir capacitación a sus afiliados, mientras que el artículo 19 faculta a las confederaciones para establecer los estándares de calidad de estos programas.
Este marco jurídico, dijo, fortalece el papel de organismos como la CMIC y el ICIC, que cuentan con experiencia, infraestructura académica y programas especializados para impulsar la profesionalización del sector. La capacitación no solo fortalece a las empresas constructoras; también garantiza que los recursos públicos destinados a infraestructura se traduzcan en obras seguras, funcionales y ejecutadas conforme a la ley.
Organismo especializado
En Chiapas, explicó Tamayo Carboney, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, mediante el Instituto de Capacitación de la Industria de la Construcción, se ha consolidado como el principal organismo especializado en la formación, actualización y certificación del capital humano del sector.
“Su experiencia técnica, cobertura nacional y programas especializados permiten atender las necesidades de micro, pequeñas y medianas empresas, así como de dependencias gubernamentales involucradas en la ejecución de obra pública. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo ampliar el alcance de esta capacitación hacia el universo de constructoras que actualmente permanece fuera de CMIC. Mientras solo una de cada cuatro constructoras participe en esquemas permanentes de formación, la capacitación seguirá siendo la gran asignatura pendiente de la construcción en Chiapas”, finalizó.












