Las mujeres tienen 14 veces más probabilidades de morir durante un desastre natural, “esto se debe a la dependencia económica que tienen las mujeres con respecto al jefe de familia, en los hogares tradicionales”, sustentó la coordinadora de la Maestría en Gestión de Riesgos y Cambio Climático, Deysi Jerez Ramírez.
“No hemos encontrado de forma satisfactoria la participación en esta toma de decisiones que es necesaria y que históricamente reclama nuestra presencia”, agregó, y a su vez aclaró que el rezago y la exclusión de la mujer en la toma de decisiones familiares obstaculiza su movilidad fuera del hogar.
Lo cual se relaciona con una alta probabilidad de muertes femeninas ante un desastre de cualquier origen o naturaleza, y con una alta vulnerabilidad, pues generalmente los daños y/o pérdidas en la vivienda se traducen también en la pérdida de ingresos económicos y formas de subsistencia de operación del grupo de mujeres y niñas.
De seguir el mismo camino, la investigadora resaltó que esta vulnerabilidad puede aumentar en posteriores periodos de crisis, por lo cual, dijo, “es fundamental visibilizar la capacitación de los grupos más vulnerables y educar también a los hombres”.
De esta manera acotó que “se puede incidir para la recuperación y el aumento de capacidades que lleve a las mujeres a efectivas y correctas tomas de decisiones, y así aumentar sus capacidades ante posibles amenazas de diferente naturaleza”.
Las amenazas, aclaró la también catedrática de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, puede ser física, socioambiental o autosuficiente; “es importante recordar que los desastres, lejos de ser acontecimientos ligados a fenómenos naturales o creencias sociales, son procesos de dinámicas propias”.
Subrayó que se trata de mecanismos que se gestan desde lo social, con una influencia del espacio y tiempo, ya que por un lado están las condiciones de vulnerabilidad social, cultural, política, tecnológica y económica, y por otro, los fenómenos naturales.












