Tania Jazmín, escritora y docente, tardó 8 años en constituir un libro que resguarda la tradición oral de tres localidades: Oxchuc, Tenejapa y Chenalhó. El proyecto inició a partir de una de sus clases: Patrimonio natural y cultural de Chiapas, en la que, junto a sus alumnos, recabaron historias de sus padres y abuelos.
Al principio, estas historias escritas en español, las pegaban en el periódico mural de la escuela. Pero por la importancia de las narraciones y los valores que impulsaban, fue que Tania Jazmín empezó a tocar puertas para lograr una edición impresa. En ese camino encontró a Roberto Sántiz, quien ha sido jefe del Departamento para el Fortalecimiento de las Lenguas Indígenas.
Retos
Uno de los retos para la realización del libro era la traducción al tseltal y tsotsil, ya que uno de los propósitos de Tania era que este fuera un libro de acceso total a las comunidades. En la plática se señaló el problema de que hay pocos libros en este tipo de lenguas, es lo que aleja a las comunidades de la lectura.
Cuando por fin se publicó el libro, varios de los alumnos que compartieron sus historias ya estaban en la universidad o casados. La docente cuenta que le otorgó personalmente el libro a aquellos que no pudieron asistir a la ceremonia realizada en la escuela que vio el proyecto nacer.
Elementos
La docente de secundaria técnica, indica que el elemento del juego es lo que más le ha servido para compartir el gusto por la lectura. Tiene ejercicios donde plantea el inició de una historia y hace que sus alumnos la terminen como cada quien guste. Es importante, dice, iniciar con lecturas ligeras y cortas, y no con contenidos que pueden llegar a ser pesados para el estudiantado. Sin embargo, su principal éxito en todos sus años de docencia es la creación del extraterrestre Chonito Pech, quien llegó a Chenalhó para aprender sobre la cultura maya.
Este personaje, que hasta tiene Instagram, ha creado fascinación entre sus alumnos. “Después me preguntan que dónde vive, qué le gusta comer o si le gusta alguien”, cuenta la docente.
Es difícil promover la lectura y es por eso que es importante el elemento lúdico. Incluso le comentan actualmente que los alumnos que si hablan tsotsil, ya cuentan las historias en su lengua.












