A más de año y medio del terremoto que cimbró a Chiapas en septiembre de 2017, la reconstrucción de los edificios dañados del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez (ITTG) presenta avances muy mínimos, debido a que requiere una inversión de 264 millones de pesos.
El director del instituto, José Luis Méndez Navarro, dijo que no tienen esa capacidad financiera por lo que inmediatamente después del sismo han gestionado con todos los órganos estatales y federales pertinentes, una partida presupuestaria para tales fines.
Indicó que han realizado toda una serie de gestiones durante el resto de 2017 y todo el 2018, logrando acceder a un fondo para desastres federal que sirvió para una mínima parte, ya que les etiquetaron solamente cuatro millones de pesos.
Explicó que son dos edificios con 13 salones cada uno los que quedaron totalmente colapsados y deben ser demolidos. Su reconstrucción requiere de alrededor de 80 millones de pesos, por lo que el recurso del fondo para desastres poco sirvió.
Méndez Navarro, detalló que dichos recursos eran federales por lo que son vigilados y fiscalizados por la Auditoría Superior de la Federación, destinados a partidas muy especificas, a través del gobierno del estado, que a su vez lo puso a cargo del Instituto de Infraestructura Física Educativa (Inifech).
Las partidas que venían contempladas eran alumbrado, plafones y pintura. “¿Cómo reconstruyó con eso?”, cuando requieren de paredes, columnas, trabes, techo y otros conceptos. La única opción fue aprovechar el recurso en otras áreas con daños menores, entregando los requisitos en tiempo y forma.
Manifestó que han gastado más recursos propios en la tramitología que en los resultados de avance en la reconstrucción. Han realizado informes, estudios, peritajes, actualizaciones y documentos.
Apuntó que en Chiapas resultaron afectados los campus de Tapachula, Cintalapa y Tuxtla Gutiérrez. Sólo en la capital tuvieron que reubicar a cerca de dos mil alumnos a otras áreas, haciendo cambios en los horarios y días de clases, tanto de alumnos como de los docentes.
A lo más que se ha llegado en Tapachula, es a demoler el edificio de computo. Asimismo, con recursos generados por el instituto han reparado algunos laboratorios y aulas, que eran prioridad.
Afortunadamente no han registrado bajas de alumnos, ya que a pesar de las circunstancias han implementado diversas alternativas para no afectar las clases.
Importante mencionar que además resultaron gravemente afectados los campus de Oaxaca y Morelos, que sumados con los daños de Chiapas, requerían un presupuesto de 970 millones de pesos para su reconstrucción.












