Se considera, desde el ámbito de los derechos humanos, que el origen de que los niños, niñas y adolescentes puedan ser víctimas de trata de personas es la falta de supervisión por parte de las personas que tienen la responsabilidad de cuidarlos cuando utilizan las redes sociales.
La visitadora general especializada de asuntos de la mujer de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), Claudia Ruiz Coutiño, mencionó que la trata de personas históricamente ha sido nombrada de varias formas y de alguna forma anteriormente incluso se normalizaba, en lo referente a la explotación laboral, trabajos forzados y la explotación sexual.
Este delito ha tenido un desafortunado crecimiento que lo hace más visible y real, utilizando como principal medio de enganche las redes sociales, “porque es muy fácil acceder a ellas”.
“Cualquier persona con acceso a internet puede crear una cuenta y comenzar a publicar fotos o videos.
“Enfatizó que hay que tener muy en cuenta que son menores de edad que están en formación, en crecimiento y que necesitan una red de apoyo y supervisión que les genere seguridad y confianza”, dijo.
Con el entorno actual de facilidad de acceso a las redes sociales, en muchos casos los padres, madres y las personas que tienen bajo su cuidado a un menor, no supervisan su actividad en internet, a quién contactan y qué tiempo.
Mencionó que los padres tiene la responsabilidad del cuidado del menor, pero eso no quiere decir que tengan que arrebatar el aparato electrónico con acceso internet para revisarlo o violentar al menor.
Lo más conveniente es establecer una relación de confianza y llegar a acuerdos.
“Los adultos tienen que estar preparados sobre cómo tener contacto con sus hijos o menores a su cuidado a través de las redes, para poder ver quiénes son sus amigos, platicar con ellos sobre el tipo de conversaciones, para detectar sospechosos y atender a tiempo la problemática”, dijo.
Desde la óptica de los derechos humanos se considera que es importante respetar la intimidad de toda persona, pero también debe existir una supervisión de los padres de familia, lo que se logra mediante la comunicación.
Mencionó que esta supervisión debe fomentarse también desde los centros educativos, para que las familias estén muy atentas de lo que ocurre en las redes, y que ante cualquier situación sospechosa denuncien ante las instancias correspondientes.












