PUBLICADO DOMINGO 16 DE FEBRERO 2003En Chiapas, expresó Manuel Bartlett Díaz, “se percibe un abandono total; caos, no hay gobernabilidad” y lo más grave -advirtió- es que el Partido Revolucionario Institucional no se ha asumido como un partido opositor. “Hay una serie de tibieza y de posiciones colaboracionistas muy peligrosas”.
El senador priísta dijo que observó “un discurso no muy claro” por parte de Sami David al asumir la dirigencia del PRI estatal, por lo que señaló que los priístas “necesitan un verdadero líder”.
“Si estamos en la oposición y tenemos al partido fracturado -explicó- vamos a necesitar a alguien que tome las riendas, integrarlo, darle un sentido para que pueda competir en los próximos meses por las diputaciones federales y llevar un grupo de diputados priístas conscientes que vamos a combatir a los malos gobernantes que hay”, dijo.
Aquí, añadió, existe un PRI fracturado, están unos por un lado y otros por otro, por lo que la función del dirigente del partido es darle una conducción y ponerlo a trabajar para que sea oposición y no cola del gobierno. Si llegamos nosotros a decir aquí que no está mal el gobierno, que ahí va, entonces ¿qué sentido tendrá votar por el PRI?
Bartlett, destacado político priísta, que ha sido secretario de Gobernación, gobernador de Puebla y precandidato a la Presidencia de la República, visitó ayer al director de Cuarto Poder, Conrado de la Cruz, poco antes de presentar su libro En las palabras y los hechos.
En su libro señala que “la gobernabilidad es la capacidad de las autoridades de un estado de mantener la vigencia del orden jurídico, movilizar los recursos y voluntades para emprender y cumplir las tareas nacionales y asegurar una convivencia pacífica y productiva. En ese sentido, la gobernabilidad supone la legitimada del gobierno, es decir, el reconocimiento de los ciudadanos de que orden político es adecuado, y de que el gobierno ha sido apropiadamente instituido y representa a la sociedad de conformidad con los procedimientos establecidos”.
-¿Cómo observa la situación en Chiapas?, se le preguntó.
-Yo veo en Chiapas muchos problemas. Nada se ha resuelto. Tenemos el problema relacionado con el zapatismo; a pesar de la reforma indígena no vemos que se haya avanzado en el combate en la pobreza; todo esto, obviamente lleva a la desestabilización.
Yo veo a Chiapas como si no hubiera pasado nada hacia adelante, sino más bien hacia atrás, veo una situación muy delicada.
Ante este panorama, ¿qué está haciendo del PRI?
Lo más grave del PRI es que no se ha asumido como un partido opositor: Hay una serie de tibieza y de posiciones colaboracionistas muy peligrosas.
Si nosotros no sabemos estructurar un PRI de oposición a lo que están haciendo o maldiciendo los gobernantes de otros partidos vamos a convertirnos en la cola del PAN, del PRD o de quien sea.
“No se ve el PRI una definición clara de oposición, de controversia, de análisis de lo que se está haciendo en el gobierno, puntualizó.












