En Chiapas todavía no hay demasiada información sobre la sismicidad inducida, falta infraestructura para poder estudiar tanto las fallas geológicas como dicho fenómeno, que generalmente son movimientos de bajas magnitudes, lo que implica que se tengan que desarrollar redes más cerradas y con mayor resolución.
Óscar Alberto Castro-Artola, doctor en Ciencias de la Tierra con orientación en Sismología, explicó que la sismicidad inducida es un fenómeno que se da por un factor en específico, como es el extraer grandes volúmenes de cualquier material del subsuelo, debido a que se genera una gran presión sobre la zona.
Un ejemplo es el extraer agua del subsuelo, ya que todo el lugar que ocupada queda vacío, aumentando severamente la presión de la tierra, por lo que después de un tiempo cede, causando movimientos telúricos.
También si se realiza una minería sin control y sin medidas de riesgo se terminará por generar este tipo de sismicidad. Sucede de igual forma alrededor de las presas, construcciones que requieren una gran cantidad de cemento y concreto, lo que impacta con un gran peso y este asentamiento provoca pequeños sismos.
El profesor investigador indicó que cuando las presas vacían su nivel o cuando incrementan los niveles de agua, también el peso influye los esfuerzos alrededor de la estructura, pudiendo generar sismicidad.
Al ser eventos de baja magnitud afectan en áreas más pequeñas y su energía no llega a ser de grandes distancias, por lo que es difícil que pueda afectar de forma importante a una localidad, pero sí suceden siempre en un mismo lugar y se resienten los sismos; en intervalos prolongados se pueden esperar afectaciones.












