En las últimas décadas, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo por impulsar la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia, sin embargo, siguen encontrando obstáculos para obtener y desenvolverse en esta área.
Lo anterior fue comentado en el conversatorio denominado “La importancia de la mujer en la ciencia”, organizado por el Colegio de Bachilleres de Chiapas (Cobach), en el marco de la Semana de la Mujer y la Niña en la Ciencia 2022.
Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, además de la igualdad de género, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en el 2016, el 11 de febrero de cada año como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Las participantes coincidieron en que la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirán decisivamente no sólo al desarrollo económico del mundo, sino también al progreso respecto de todos los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Hacer frente a algunos de los mayores desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible, desde la mejora de la salud hasta el cambio climático, dependerá del aprovechamiento de todos los talentos.
Eso significa conseguir introducir a más mujeres en estos campos. La diversidad en la investigación amplía el número de investigadores talentosos, aportando una nueva perspectiva, talento y creatividad.
Marisol Espinoza Ruiz, doctora en Ciencias y catedrática de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), refirió que en el ámbito laboral había y todavía hay ciertas situaciones relacionadas con el machismo presente en la identidad de ciertas personas, ideas que deben evolucionar y cambiar para darse cuenta que la presencia de la mujer en la ciencia es muy importante.
A lo largo de la historia la participación de la mujer en la ciencia ha sido difícil; miles de ellas con gran potencial en el área enfrentaron diversas dificultades para desenvolverse, incluso, la primera mujer médico se hizo pasar por hombre para poder estudiar medicina.
La maestra Sandra de la Rosa indicó que es una realidad que en México no se han vencido algunos paradigmas sobre la capacidad que tiene cada ser para generar ciencia, por lo que no la fomentan desde el núcleo familiar, dejando ese papel a las escuelas y a los maestros.
Esto hace necesario que los maestros tengan expectativas con sus alumnos, sobre sus capacidades para generar ciencia y ayudarlos a aprender en el nivel en que se encuentren para combatir los estereotipos en esta área.












