La fe, la devoción, las promesas, el agradecimiento y un estilo de vida que se transmite de generación en generación ha llevado a la familia Jiménez a cumplir casi 50 años de peregrinar desde Revolución Mexicana hacia Tuxtla Gutiérrez, en una tradición que empezó con el grupo San Jacinto, en la capital, en 1964.
Humberto Jiménez de la Cruz es uno de los peregrinos mayores en este grupo; el amor hacia la virgen de Guadalupe lo trae desde niño, cuando su padre lo llevaba a peregrinar de Villaflores hacia Tuxtla Gutiérrez.
Lo que facilita caminar más de 100 kilómetros, dice, es el apoyo familiar y que ahora, la fe se transmite a sus nietos en una nueva etapa. Por muchos años le pidió a Dios que lo alejara del alcohol y sí le cambió la vida. Desde hace 21 años no consume bebidas embriagantes
Con lágrimas en los ojos remató: “y me siento bien, contento y alegre, cada año voy -a peregrinar- hasta que Dios se acuerde de mí, dejaré de caminar”.
Jiménez de la Cruz relató que la preparación en todo el año consiste en asistir a misa y en esos momentos -siempre- se le pide a la virgen que ilumine el camino de todos los peregrinos que, desde el 1 de diciembre y hasta el 12 del mismo mes, estarán arribando a la capital chiapaneca.
Generación
Hugo Adrián Jiménez de la Cruz comenzó esta travesía a los dos años y está por cumplir 45 como peregrino; para él, la preparación es individual y en grupo se toman las decisiones para hacer los recorridos que implican, en los tramos carreteros, portar un estandarte con la imagen de la virgen María.
En los más de 100 kilómetros de caminata, estas personas se enfrentan a las diferentes condiciones climáticas: calor, frío, lluvia -en algunos casos- y, durante los tres días que dura el recorrido de Revolución Mexicana a Tuxtla Gutiérrez (del 9 al 12 de diciembre) se deben mantener unidos para evitar accidentes. En el grupo de San Jacinto peregrinan entre 30 y 60 personas cada año.
El primer descanso lo hacen en Macoite; en ese lugar escuchan misa, terminando se disponen a desayunar. En el trayecto se presentan cantos y rezan el rosario.
Se tiene previsto que al cierre del 12 de diciembre lleguen más de mil peregrinaciones a Tuxtla Gutiérrez, lo que implicaría recibir a más de 100 mil personas que vienen desde todos los rincones de Chiapas.
Prevención
De acuerdo con la Secretaría de Protección Civil en Tuxtla Gutiérrez, en este año se realizaron capacitaciones a los peregrinos de los municipios de Villaflores, El Parral y La Concordia, tomando en cuenta que dentro de la caminata las personas acostumbran a lanzar juegos artificiales, actividad que significa un riesgo para la población.
Se tiene previsto en la ciudad cierre total de vialidades a partir del 11 de diciembre sobre la avenida Central, entra la sexta y octava Poniente, zona que registra la llegada de los peregrinos a la iglesia de Guadalupe.
Hugo Adrián considera que la fe católica en Chiapas aún persiste y, a pesar de los tiempos laborales, las peregrinaciones son constantes; antes, ellos se reunían en 11 grupos y llegaron a juntar hasta cinco mil personas en estas fechas.
Elegir Revolución Mexicana como lugar para iniciar la peregrinación, explicó, se debe a que hay menos tráfico y facilita el camino hacia la ciudad. En Parral comen y duermen; a las 01:00 horas reanudan la caminata.
Para él, la vestimenta que distingue a un peregrino se compone de un crucifijo, el pañuelo y un brazalete. Las opciones que ahora se presentan, aclara, son respetables, pero el grupo San Jacinto respeta lo tradicional. Caminan muchos kilómetros y son movidos por la fe; esa preparación anual les permite mantenerse de pie, peregrinar y seguir, hasta que el Altísimo así lo disponga.












