Familia, núcleo cambiante con el paso del tiempo

Familia, núcleo cambiante con el paso del tiempo

La familia es la célula básica de la sociedad que históricamente se había concebido como el grupo de personas que cohabitan y comparten una vivienda y, sobre todo, lazos de parentesco. Sin embargo, en los últimos años el modelo de la familia tradicional ha cambiado drásticamente, siendo un fenómeno sociocultural normal.

De acuerdo con especialistas, durante siglos la estructura de la familia se caracterizó por su rigidez, donde cualquiera que se saliera del modelo “tradicional” debía ocultarse.

En pleno siglo XXI otros tipos de familia gozan de derechos, sin embargo, aunque deben tener el mismo rango de valor, en diversas ocasiones aún se les mira como “diferentes”.

En conmemoración del Día Internacional de la Familia, es necesario destacar que este núcleo tiene un papel muy importante en cualquier sociedad del mundo, desde el punto de vista social, demográfico y económico.

La formación del núcleo familiar permite la existencia de una unidad de consumo, la transmisión de valores que pasan de una generación a otra, así como el establecimiento de los lazos afectivos entre los distintos miembros que la conforman.

Norma Cruz Maldonado, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), afirmó que el concepto familia ha tenido una importante transformación, ha evolucionado; incluso, en el tiempo, se ha medido de diferente manera.

Hoy se ha vuelto más compleja, por lo que “la familia no necesariamente se conforma por quienes tienen una relación de parentesco, sino por quienes comparten lazos afectivos y las corresponsabilidades al interior del hogar”, aclara la experta.

En México, la familia representa solidaridad, la primera red de apoyo cuando alguno de los integrantes tiene problemas. Así se ha visto, por ejemplo, durante la pandemia. En esta estructura social se ha descargado el peso del cuidado y estrategias de atención de los enfermos.

Actualmente existe una tendencia creciente de grupos que comparten ese espacio, sin tener ese vínculo. “Eso no quiere decir que no sean familias. Por el contrario, en ellos persisten las cuestiones afectivas y la corresponsabilidad en el hogar, las labores domésticas o el cuidado de menores, por ejemplo”, expresó.

Por su parte, Elda Leticia Pérez de La Cruz, psicóloga, terapeuta familiar chiapaneca, destacó que la figura de la familia es donde se obtienen todos los recursos para sobrevivir.

“Todo se aprende en este lugar: creencias, costumbres y también el arraigo al lugar donde viven. Entonces toda su historia repercutirá en el desarrollo de un individuo, por el resto de su vida, es la base de todo lo que será, en la parte física, psicológica y cultural, marca las opiniones, forman el carácter así como una personalidad”, expresó.

Consideró que como muchos aspectos culturales, las familias han cambiado con el paso del tiempo. Ahora existen varios tipos de familia, la variación dio paso a familias diversas.

En este sentido, Cruz Maldonado explicó que los migrantes nacionales o extranjeros, permanentes o de paso, también tienden a compartir viviendas, a esto se le llama familias de corresidentes; o bien, los “roomies” (o compañeros de vivienda) muy en boga, los cuales conforman otro tipo de hogar.

Para observar los cambios en las familias y los hogares, en el Censo 2020 se empleó el concepto de “hogar censal” definido como la unidad formada por una o más personas vinculadas o no por lazos de parentesco, que residen habitualmente en la misma vivienda particular; alcanzaron la cifra de 35 millones 219 mil 141. En nuestro país, 87 de cada 100 hogares son familiares, mientras que el resto está compuesto de otras formas.

El conteo arrojó que 71 por ciento de los hogares son nucleares, es decir, integrado por mamá, papá e hijos; mamá o papá con hijos; o pareja sin hijos. Además, 28 por ciento son ampliados, lo que significa que además de la familia nuclear también residen otros familiares como tíos o abuelos; y uno por ciento es compuesto, o sea, constituido por una familia nuclear o ampliada, y al menos una persona sin parentesco.

En tanto, de cada 100 hogares no familiares, 95 son unipersonales o integrados por una sola persona; y cinco son corresidentes, integrados por dos o más miembros sin relación de parentesco con la jefa o jefe del hogar. En esta última clasificación, aclara la académica universitaria, entran los roomies y quienes habitan en instituciones de asistencia, por ejemplo, personas mayores.

Otro aspecto que reafirmó el Censo 2020 es que cada vez menos hombres y mujeres deciden casarse, ya sea de manera religiosa o civil: “La tendencia es juntarnos o cohabitar”.

Más allá de pensar que la familia se está perdiendo, de acuerdo con Pérez de La Cruz, se debe entender que al paso del tiempo surgen otros modelos familiares.

“Concretamente no puedo decir si existe algún método de rescate de la familia tradicional, pero debe haber un proceso de adaptación a estos cambios, la familia no se ha perdido, ha evolucionado”, remarcó.