Tras el terremoto del pasado 7 de septiembre el hogar marcado con el número 321, en la colonia 24 de junio, sus cinco huéspedes no la pueden habitar más, quedó sumamente frágil después del sismo pero su dueña de 88 años se niega a abandonar su único hogar.
El inmueble donde habitan cinco mujeres, todas familiares de Doña Mechita como es conocida en la colonia, viven prácticamente sobre la baqueta de su hogar, a un costado de su casa pasan las mañanas, tardes y noches por miedo a que en cualquier momento se derrumbe.
Sus hijas, las que están empleadas, ganan el salario mínimo que es invertido en la manutención de toda la familia, no tiene a donde más irse , mudarse a un albergue sería difícil debido a la cantidad de personas y por su rutina diaria.
Doña Mechita, de 88 años de edad, apenas camina, se agarra de los barrotes y dice fuerte: “esta es mi casa”. Pone resistencia para irse a un albergue con sus cuatro hijas, porque es lo único que le ha ofrecido la brigada de Protección Civil, hasta apenas el pasado 28 de septiembre que llegaron a valorar su casa.
Esta es una de tantas familias chiapanecas damnificadas y pobres, que se vieron afectadas aún más por el terremoto de 8.2 grados de magnitud del pasado 7 de Septiembre. Desde entonces permanecen a la intemperie bajo la lluvia, sol, frío y los molestos moscos .
Piden la reconstrucción de su vivienda o la reparación de la misma. Hasta el momento la familia ha puesto una manta que reza: “Pueblo de Chiapas solidarízate con nuestras demandas. Dictamen de riesgo profesional y serio de nuestra vivienda afectada por el terremoto del 7 de septiembre. Mercedes Flores Flores (88 años) y sus 4 hijas”.
Hasta el momento solamente han recibido víveres una vez.











