Las familias de los migrantes guatemaltecos fallecidos durante el incendio en la estancia migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, dijeron que la llegada de los cuerpos de las víctimas se demoró cuatro horas más por capricho del gobierno del vecino país, que realizó un acto protocolario al que los deudos no fueron convocados.
El cuerpo de Juan Fernando “N”, uno de las 19 personas guatemaltecas que fallecieron por asfixia durante el incendio en la estancia migratoria del norte México, llegó el pasado martes 11 de abril a la capital de Guatemala.
Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores le llamó a Glenda Quiñones, hermana de Juan Fernando, para avisarles sobre el arribo de los cuerpos en la base militar aérea, pero le especificaron que no era necesario que se presentaran en el aeropuerto.
Los féretros con los cuerpos de los migrantes originarios de Guatemala fueron organizados en fila; sobre ellos colocaron la bandera del vecino país, mientras mujeres ajenas a las familias sostuvieron las fotos de las víctimas.
“Nunca nos pidieron autorización para que hicieran ese show que solo demoró cuatro horas, nos quitó a la familia cuatro horas con mi hermano”. Glenda agregó que le solicitaron la fotografía de Juan Fernando con el argumento de la identificación, “pero nunca nos dijeron que sería utilizada para otros fines”.
La familia de Juan Fernando se dice indignada por los meros actos protocolarios de los gobiernos, tanto de México como de Guatemala, pues en ambos casos no han brindado la información ni el apoyo correspondiente a la familia.
Al salir del aeropuerto, en la transmisión en vivo del gobierno de Guatemala se aprecia el acompañamiento de las patrullas de la policía, “pero fue parte del show porque más adelante las patrullas se deslindaron de la seguridad”.












