Ante el incremento en el costo del gas, los consumidores ven con buenos ojos la llegada del Gas Bienestar que ha anunciado el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Además ya perciben los beneficios de que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) fije los precios máximos de este producto en las 145 regiones del país, los cuales se determinaron incluyendo los costos de transporte, comercialización, almacenamiento, producción, la generación.
Con este beneficio, esta semana el costo del cilindro de 20 kilos es de 444.20 pesos, en comparación de los 491.00 pesos en los que se vendía sin la regulación federal.
De esta forma, no se permitirá a los empresarios del sector tener justificación alguna para elevar los costos; en tanto que los comisionistas y los comercializadores deberán establecer el margen de ganancia de los primeros.
De lo contrario se seguirán presentando los casos como el de la señora Alejandra quien en vez de comprar gas con los camiones repartidores acude con su cilindro a una estación de relleno para cargar lo que su economía le permita.
Expone que cuatro meses atrás hizo una recarga de 400 pesos que le alcanzaba para sus actividades en el hogar, pero el mes pasado hizo una recarga similar y el abasto sólo le alcanzó para 30 días.
La mujer camina al menos un kilómetro junto a su hijo desde la estación ubicada en el libramiento Sur, para llegar hasta su vivienda en la colonia La Salle, por lo que para poder abastecer parte de un cilindro se apoyan con un “diablito”.
Este tipo de situación se ha vuelto común para muchos tuxtlecos que prefieren recargar sus cilindros a pesar del riesgo que signifique el traslado sin las medidas de seguridad suficientes, incluso a bordo de unidades del transporte colectivo.
De manera similar, Roberto Espinosa manifestó que agradecerá mucho si se establece el Gas Bienestar, puesto que los precios se han incrementado demasiado, por lo que prefiere caminar con su hijo y cargar el cilindro de gas en una carretilla, con la finalidad de recargar lo que tiene de dinero disponible.
Agregó que desconfía de los cilindros que venden las unidades repartidoras, puesto que, en algunos casos, los empleados “los ordeñan” debido a los sueldos tan bajos con que cuentan.











