Felipe Arizmendi felicitó a maestros en su día

Felipe Arizmendi felicitó a maestros en su día

El obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel dijo a los maestros “es su derecho y su deber marchar por la defensa de lo que en justicia les corresponde y si en verdad la reforma educativa les perjudica, no dejen de manifestar su inconformidad”.

Al mismo tiempo les pidió que “sus manifestaciones sean pacíficas, que no permitan que se les introduzcan desestabilizadores profesionales, que eviten destrozos a los bienes de terceros y a edificios públicos que son de la comunidad, que no afecten los derechos de los niños a tener las clases que les corresponden. En la medida de lo posible, eviten bloqueos que convulsionan y dañan a Chiapas”.

En un mensaje de felicitación a los profesores con motivo de celebrarse este domingo 15, el Día del Maestro, Arizmendi Esquivel manifestó que “ni el Estado, ni el magisterio, mucho menos la Iglesia, son dueños absolutos de la educación”.

Añadió que “los primeros responsables de la educación, son los padres de familia y los mismos alumnos”, mientras que los maestros “son servidores de la educación”.

Por ello, continuó, “los padres de familia y los alumnos deben de ser consultados si su escuela participa o no en un paro de labores, en el cierre de instalaciones, en no dar clases un día en que sí debería haber clases”.

Remarcó: “Los padres de familia son quienes tienen los derechos prioritarios en la educación de sus hijos, pues ellos los han engendrado, son los primeros educadores y pagan, con sus impuestos, a los maestros”, por lo que pidió a los docentes que “tomen decisiones en consulta con los padres de familia”.

Arizmendi Esquivel expresó que “apreciamos mucho la vocación magisterial. No es un trabajo común y corriente sólo para obtener un sueldo y lograr unas prestaciones”, sino que “es una vocación. Es desgastar la vida para que niños, adolescentes y jóvenes crezcan como personas, con conocimientos y con valores dignos para su vida”.

Aseveró que “ser maestra, ser maestro, es consagrar las propias energías en bien de la comunidad; es pensar en el bien de los alumnos, más que en el bien personal. ¡Gracias por su entrega generosa, por sus sacrificios, por el tiempo que dedican a la niñez y a la juventud! Su mayor satisfacción es ver crecer integralmente a sus alumnos, cuando llegan a ser personas de bien, bienhechores de sus padres y constructores de otro mundo mejor. Yo recuerdo con permanente gratitud a los maestros de mi infancia, ya fallecidos”.

El obispo pidió a Dios “que bendiga a maestras y maestros, que en sus propios hogares haya paz y armonía, que les conceda salud y sabiduría para servir, que les purifique de intereses egoístas, que les sostenga en sus luchas justas, que les inspire respeto a los padres de familia y a la comunidad, que sean sembradores de paz, de justicia y de verdad. Cuenten con nuestra oración, nuestro respeto y nuestra gratitud. ¡Muchas felicidades!”.

Por otra parte, dijo, “comprendemos y respetamos sus luchas sindicales por sus justos derechos” y “es su derecho y su deber marchar por la defensa de lo que en justicia les corresponde”, ya que “la resignación pasiva ante lo que en verdad fuese una injusticia, no es digna de ustedes”.