Felipe corazón derecho

Felipe corazón derecho

Felipe de Jesús Pérez Pérez tiene 55 años de edad y fue cuando tenía 35 que supo que su corazón está del lado derecho y que él forma parte de ese 0.5 por ciento de la población que no lo tiene del lado izquierdo.

“Desde que era niño y joven me cansaba mucho, no podía subir una pequeña cuesta; quería jugar básquet y futbol pero no podía porque me cansaba mucho”, cuenta el indígena tsotsil, originario de la comunidad de Zacualpa, municipio de San Cristóbal.

Señala que fastidiado de enfermarse, a los 30 años, ya casado y con hijos, decidió trasladarse solo a Tuxtla Gutiérrez para vender chicles en las calles y los sitios públicos.        

“Como no podía trabajar en cosas más duras me fui a vender chicles a Tuxtla y con lo que gané logré construir un cuarto en San Cristóbal, y ahora ya es una casa formal. Nueve años estuve en Tuxtla y regresé porque me enfermaba de los pulmones por el ventilador”.

Agrega: “dice mi mamá que de chiquito me enfermaba mucho, que era flaco y que siempre tenía que ir con el doctor. No podía subir de peso. Cuando tenía 15 o 16 años era delgadito y me quejaba mucho a la hora de dormir. De los 12 hermanos solo yo nací así con el corazón del lado derecho, eso me ha complicado la vida”.

Desde hace cinco años, Felipe dejó de acudir al puesto en el mercadito de San Ramón, donde sus hijos y su esposa María Díaz Sántiz venden frutas y verduras. Ahora permanece en su casa situada en la colonia Palestina, donde tiene una tienda.

“Nací con el corazón del lado derecho porque Dios así me mandó y sin un pulmón. Los médicos no me han dicho por qué. Del lado izquierda está vacío, hueco”, dice, mientras se golpea con el puño. “De chico no sabía qué era lo que tenía. A los 35 años que me mandaron a Tuxtla supe que el corazón estaba del lado derecho.

“Los médicos me dijeron que debía operarme a corazón abierto, pero yo lo dejo en manos de Dios. Ya no puedo trabajar bien, me canso rápido. El corazón parpadea rápido o lento. Dice el doctor que dos válvulas están tapadas”, agregó.

Continúa: “me regresé de Tuxtla porque me enfermaba de los pulmones por el ventilador. Ahí supe que tenía el problema. El doctor me dijo que pensara bien dónde quedarme, si en tierra fría o en tierra caliente para que no se me complicara tanto. Y me vine. Vendía en San Ramón con mi mamá en un puesto en el mercado”.

Asegura que aún con su corazón del lado derecho y los problemas de salud que ello le ocasiona está “contento con la vida. Vienen tristezas pero pasan. Mi mente está en Cristo que sabe cuántos días puedo vivir todavía”.

Añade: “mi papá ya había muerto cuando se descubrió el problema de mi corazón. Sí, me ha complicado la vida tenerlo en el lado derecho y por la falta de un pulmón, pero qué le voy a hacer, si así nací. Con partera nací”.

“A veces se me hinchan los pies por la mala circulación de la sangre. Los médicos me proponen que me vaya a la Ciudad de México a operarme, pero ya estoy grande, mejor no. ¿Qué tal si voy caminando y regreso muerto? Mejor lo que Dios diga, quiero morir completo. Dios nos hizo y nos va a llevar. Solo Dios sabe por qué me formó así”.

Con cierto desconsuelo, Felipe dice que “no está bien que esté del lado derecho mi corazón. Dicen que tengo inflamado el riñón y el hígado. No me duele, pero a ratos está triste y ratos alegre. A veces patalea, bombea rápido. No puedo hacer ejercicio ni correr. Cuando tenía 15 años venía de Totolapa a Zacualpa pero caminando muy lento. Íbamos a trabajar allá. Me costaba pero no sabía por qué. No era niño normal. Nada dijo mi mujer María Díaz Sántiz cuando lo supo, solo dijo que ‘ojala no nazcan así tus hijos’. Y ninguno salió así. A ver a qué hora me recoge Dios”.

“Vivo aquí desde hace 32 años, cuando empezó la colonia. Hice una casita de lodo y con el dinero de la venta de los chicles hice la casa de concreto. Vendía poco pero ahorraba algo”, concluye.

El cardiólogo Luis de Jesús Cordero Pérez, quien labora en el Hospital de las Culturas, explica que solo el 0.5 por ciento de las personas tiene el corazón del lado derecho, y se encuentra de manera causal, cuando se toma un electro o una placa.

-¿Que complicaciones tiene una persona con el corazón del lado derecho? –se le pregunta.

-Ninguna trascendencia mientras los vasos estén bien conectados a la zona que les corresponde; funciona como un  corazón normal situado en el lado izquierdo. Le llamamos situs inversus; a veces están al revés los vasos o a veces en su mismo lugar.

Cuando está al revés hay repercusión desde el punto de vista clínico pero si está bien conectado no pasa nada y quizá el paciente nunca se dé cuenta de que tiene el corazón al revés. Si tiene malformaciones hay que corregir, pero si no la persona puede vivir tranquilamente su vida sin complicaciones; son malformaciones de manera casual que se dan, pero no implican  alteración común. En el hospital he atendido cuatro o cinco casos sin repercusiones.