A pesar del impacto ambiental negativo que provoca el uso de fertilizantes nitrogenados, este es bastante alto en la entidad, debido a la gran cantidad de productores que trabajan en monocultivo como el maíz, comentó Alder Gordillo Curiel, docente investigador en Ingeniería Agroforestal de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
Explicó que Chiapas se caracteriza por tener zonas planas donde hay un uso intensivo del suelo agrícola para el cultivo de maíz, bajo prácticas convencionales que dependen de semillas mejoradas para las cuales es indispensable utilizar fertilizantes porque su rendimiento depende de las condiciones del suelo.
En algunas regiones, como la Frailesca, los suelos presentan diversos problemas que disminuyen su fertilidad, ya que hay erosión baja compactación y acidez; esto obliga a los productores a utilizar fertilizantes sintéticos que proveen nitrógeno, como urea, sulfato de amonio y nitrato de amonio.
Explicó que el nitrógeno es indispensable para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Lo aprovecha en una forma química denominada amonio y nitrato de amonio. En el caso de la urea, cuando se utiliza, al no ser de lenta liberación se pierde en diferentes formas.
En general, entre el 10 y 60 % del nitrógeno que se usa en el suelo se pierde en forma de gas o lixiviado al subsuelo, y por escorrentía a través del agua, es decir, hay un problema con los fertilizantes nitrogenados, lo que depende de la propiedad física-química del suelo.
Suelos más arenosos, pobres en materia orgánica y arcilla pierden mucho nitrógeno, por lo que requieren más fertilizante. Se deben utilizar menos productos sintéticos, ya que, por ejemplo, el sulfato de amonio provoca acidez en el suelo al descomponerse en forma de nitrato y se liberan dos iones de hidrógeno.











